domingo, 20 de diciembre de 2015

20-D: ¿la urna rota?

"La urna rota. La crisis política e institucional del modelo español". Este es el título completo de un libro imprescindible para quien tenga un mínimo interés por la entender la crisis de representación que vivimos actualmente.

El libro está escrito por Politikon, un proyecto común de un grupo de científicos sociales (Senserrich, San Miguel, Font, Llaneras, Medina y Simón), cuyo principal hándicap no es su juventud, sino el que no contemplan una perspectiva imprescindible, la de género (son todo chicos). Pero esto es harina de otro costal.

El caso es que se aborda el problema de desafección política que vivimos en la actualidad, sus causas y, por supuesto, las posibles soluciones. Aunque en esta crítica, yo me centraré exclusivamente en una parte del problema que describen los autores: el "maquiavélico sistema electoral español".

Este es un tema sobre el que se habla mucho (a la ligera) y sobre el que no se argumenta con demasiado fundamento. En mi opinión, los expertos de Politikon sí lo hacen.

Tras un análisis fantástico de la inspiración de nuestro actual sistema electoral, en el que se explica de forma sencilla el caótico sistema electoral de la II República y el miedo de los protagonistas de la Transición a que se repitieran aquellos capítulos de inestabilidad y fragmentación político-parlamentaria, concluyen que la resultante ha primado la estabilidad y la alternancia. Y esto se ha conseguido, en primer lugar, gracias a "unos mecanismos correctores de la proporcionalidad que han tendido a sobrerrepresentar a los dos partidos más votados" y, en segundo lugar, a las listas cerradas y bloqueadas "que han fortalecido a las cúpulas de los partidos en todos los ámbitos.

Como dicen los autores, se sobrerrepresenta a los dos partidos más votados (PSOE y PP hasta el día de la fecha), de acuerdo a los "tres subsistemas electorales que conviven en España". El primero de esos tres subsistemas lo componen el 52% de los distritos existentes en las elecciones al Congreso (en los que se reparten 99 diputados), que son los que tienen menos de 5 escaños, de forma que el sesgo hacia los dos partidos mayoritarios es evidente. El segundo de esos subsistemas suma el 13% de los distritos electorales (que reparten 126 diputados), donde los resultados son relativamente proporcionales, al haber en juego más de 10 escaños, lo que permite la entrada a más de dos opciones políticas. Y el tercer subsistema, el del 35% de las circunscripciones (125 diputados en juego), la proporcionalidad está en una categoría intermedia: se reparten entre 6 y 9 escaños, pero la ley D´Hondt favorece en ese caso a las dos opciones más votadas.

Como también se sostiene en el libro, el sistema electoral actual fortalece las cúpulas de los partidos a través de las listas cerradas y bloqueadas. Porque, tal y como dicen los autores, "en listas cerradas no entran moscas". Hay que destacar que en este sistema, el elector no puede elegir a diferentes personas de entre distintas listas electorales e incluso se impide que los electores tengan capacidad real de modificar el orden de la lista que establece el partido, "por lo que se permite primar el principio de lealtad al líder".

La conclusión que los autores alcanzan a este respecto es que se ha perdido calidad en la representación, favoreciendo a unos partidos cerrados, "donde la selección de élites de los mismos recae en núcleos dirigentes centralizados y el papel del votante en la selección intrapartido es nulo" (también el del militante). Ello ha dado como resultado el "predominio de un político afecto a los líderes, generando escasos incentivos para el control interno en las mismas organizaciones".

En una investigación que estoy llevando a cabo para analizar todos estos asuntos, he entrevistado a militantes del PSOE y de PODEMOS en cuatro puntos diferentes de España. Los datos, por sí mismos, certifican que el existente grado de desafecto hacia la política, tiene como base importante la diferencia de criterio entre quienes gobiernan y los gobernados, también en estos menesteres.

Por ejemplo, respecto de la circunscripción electoral, 6,7 de cada 10 entrevistados estarían a favor de que en las elecciones a Cortes hubiera una circunscripción única en España. Y 8,2 de cada 10 entrevistados son partidarios de cambiar la ley electoral "para hacer un sistema auténticamente representativo y proporcional, que refleje todas las voluntades sociales, incluyendo la representación del voto blanco y del voto nulo". O por ejemplo, en cuanto al tipo de listas que les gustaría tener en las elecciones, 8 de cada 10 militantes está totalmente (5,9) o bastante de acuerdo (1,6) con que haya listas abiertas en las candidaturas institucionales.

Como explican de forma gráfica los autores del libro, en el antiguo Egipto, “los faraones rezaban para que el río Nilo tuviera una buena crecida. Una mala cosecha (…) podía hacer que sus súbditos considerasen que el gobernante había perdido el favor divino y que tocaba echarlo del trono”. Es verdad que cuando la economía va mal, la ciudadanía valora mal a sus políticos. Pero a la luz de los datos, la actual desafección no sólo tiene que ver con la crisis económica.

Politikon pone sobre la mesa algunas alternativas para acortar la distancia entre representantes y representados en “La urna rota”. ¿Las elecciones de hoy nos traerán una mayoría decidida a hincar el diente a estos asuntos? Veremos.

¡A botar!

Hoy hay elecciones generales. Y desde el surgimiento, hace apenas unos meses, de nuevas formaciones, se dice que por fin hay más de dos opciones entre las que elegir. Aunque confieso que para mí solo hay una opción.

Ciertamente, me hace muchísima ilusión ir a mi colegio electoral a botar a Mariano Rajoy. Y con él, también quiero botar a Bárcenas, a su mujer, a sus obras de arte y a sus cuentas en Suiza. Me apetece muchísimo botar a Maria Dolores de Cospedal y a su indemnización en diferido. Me estimula mucho botar a los senadores que se han pasado la legislatura viajando a ver a sus parejas o a sus amiguetes con el dinero de mis impuestos. Quiero botar a Cristóbal Montoro, a su amnistía fiscal y su 21% de IVA cultural. Hoy no voy a fallar, porque también quiero botar a la Púnica, a David Marjaliza, a los caballos de Francisco Granados y, por supuesto, a él. Voy a ir a botar a Rodrigo Rato, a sus tarjetas black y a su bañador amarillo. Quiero botar a Vicente Martínez Pujalte y a los que le pagaban 5.000€ por concederles el privilegio de tomarse a solas un café. Iré también a botar a Ana Mato y a sus dos payasos, al del confeti y al del Jaguar. Y, por supuesto, quiero botar a los que tienen tantas deudas con los bancos, que no son capaces de legislar contra los desahucios.

Hoy iré a mi urna para tratar de botar a toda esta gente y a otra mucha que no me cabe en estas líneas. Y en cuanto cierren los colegios, espero poder botar de alegría. Aunque a pesar de todo lo que ha ocurrido en los últimos cuatro largos años, no creo ser el único que no las tiene todas consigo. Más bien, al contrario, soy de los que piensa que hay muchas personas que en las encuestas han dicho querer botar a Rajoy, y que hoy acabarán votándole. Veremos. Y en cualquier caso, tendremos exactamente lo que merecemos.


(Artículo publicado en DNA 20.12.15)

domingo, 6 de diciembre de 2015

Brown Capital

Esta semana ha visitado Euskadi el prestigioso profesor de Psiquiatría de la Universidad de NY, Luis Rojas Marcos. Destacaré solo una de sus reflexiones: “la gente que pone el centro de control fuera de ellos tiene menos probabilidades de alcanzar una meta; hay que poner el centro de control dentro de uno mismo”.

Compartirán conmigo que tan sencilla reflexión no merece ningún tipo de traducción o interpretación. Efectivamente, cuando un empresario achaca sus malos resultados al mercado, o una futbolista echa la culpa al árbitro, o un mal estudiante dice que la profesora le tiene manía, por lo general estaremos ante un mal empresario, una mala futbolista y un mal estudiante.

Entre todas y todos, desde el primer político hasta el último ciudadano, conseguimos ser designados como la European Green Capital hace unos años. De la misma forma, entre todas y todos podemos cargarnos el capital verde acumulado. Y me explico.

He conocido a través de las redes sociales una campaña en contra del recorte que el presupuesto municipal plantea para el mantenimiento de los cinco millones de metros cuadrados de zonas verdes que tenemos en Vitoria-Gasteiz. Cuando se plantea un recorte solemos centrarnos en la primera consecuencia: las personas que irán al desempleo. Pero siempre suele haber otras consecuencias. En este caso, que la capital verde puede cambiar de color.


Quienes compartimos el orgullo de haber sido Green Capital, deberíamos ponernos manos a la obra para evitar un recorte semejante. Pero si además, compartimos la reflexión de Rojas Marcos, deberíamos empezar por cuidar nosotros mismos las zonas verdes, de manera que las personas podamos disfrutarlas. Porque no hay manera de jugar con el crío en un jardín evitando llegar a casa pringado de mierda. No convirtamos la Green en Brown Capital ;-)




(Publicado en DNA 06.12.15)

domingo, 29 de noviembre de 2015

El empresario mago

El pasado año visité al dueño de un negocio de la ciudad. Un buen local, con no pocos empleados y con su público en la zona. Me senté frente al hombre y, tras saludarnos, empezamos a hablar de lo que le preocupaba.

“Si lo llego a saber no me meto”, “El día a día me come”, “Ojalá pudiera cambiarme por alguno de mis empleados”,… El listado de agravios era interminable. Especialmente cuando, a medida que avanzaba la conversación, él empezaba a ser consciente de la dimensión de los marrones que le rodeaban. Se ve que llevaba tiempo sin hablar de ello con nadie.

Sí, él era un desastre. No controlaba el sector. De hecho, ni siquiera tenía experiencia previa en él. Le venía de familia. Se lanzó a ese negocio, como podía haberse lanzado a cualquier otro. Saltaba a la vista que lo que hacía no le motivaba. Sin duda, necesitaba ayuda y, por supuesto, quien tenía enfrente podía prestársela. Pero no había manera. Algo se me estaba escapando.

Yo había estado tan centrado en la conversación, que apenas desvié mi mirada de su rostro. Pero sonó su teléfono y se puso a hablar. Entonces giré la cabeza y observé que la pared que había a mi espalda estaba repleta de carteles enmarcados. Todos ellos anunciaban actuaciones de un mago. Los carteles eran viejos. No tenían menos de una década. Justo la edad que tenía el negocio. El mago era él.

Terminó su llamada y me preguntó: “¿Dónde estábamos?”. “¿Cuánto hace que no actúas en público?”, le pregunté yo, mientras me giré para mirar los carteles… Se quedó pensando unos segundos, bastantes. Suspiró. No le dejé hablar, repregunté: “¿Te gustaría volver?”. “Sí”, respondió al instante. Y entonces, sólo entonces, fue él quien empezó a preguntarme y a comprender que algo tenía que hacer.

Un año después, sigue siendo propietario del negocio, pero ya no lo gestiona él. El local va mejor. Y él ha vuelto a actuar.


(Artículo publicado en DNA el 29.11.15)

jueves, 19 de noviembre de 2015

Tres largos minutos

Duque de Wellington, 8:57 a.m., semáforo en rojo. Con un niño a cada lado, aguardo pacientemente a que el dichoso disco cambie de color para, después de tres largos minutos, atravesar la carretera y llegar al cole.

Mientras tanto, se puede ver cómo hay abuelas y abuelos que, a duras penas consiguen que sus nietos les den la mano, cruzan en rojo entre miradas escurridizas a uno y otro lado. Como si las miradas pudieran detener a los vehículos que circulan a 50 km/h.

En ese mismo paso de peatones y en esos mismos tres largos minutos, uno observa cómo padres y madres que no despegan su mirada del Smartphone, con una estela de niños detrás, atraviesan los cuatro carriles con el semáforo en rojo.

También se pueden ver a adultos que se dirigen al centro comercial, con una mano ocupada llevando el carrito de la compra y con la otra sujetando el teléfono a la oreja contraria, pasan del semáforo. Es igual que el supermercado no tenga aún abiertos sus comercios. Hay prisa por llegar a ningún sitio.

Uno trata de entender, en esos tres largos minutos, por qué carajo hay niños medio dormidos, con mochilas de tres kilos a la espalda, atravesando las vías del tranvía cuando no deben – entre los timbrazos que emite el gusano verde y, por supuesto, pasando la carretera de cuatro carriles con el semáforo en rojo.

Y digo yo, ¿cuál es la función que cumplen los semáforos? ¿Qué argumentos puedo utilizar con mis hijos para que sigan perteneciendo a sector minoritario de la sociedad que los respeta? ¿Por qué las y los policías municipales que merodean las entradas de los colegios de nuestra ciudad no aperciben – siquiera verbalmente – a quienes pasan olímpicamente de ellos? Y, por último, ¿han ido alguna vez caminando por la calle los responsables de la regulación semafórica de nuestra ciudad? Porque mira que son largos los tres minutos…



(Publicado el 15 de noviembre en Diario Noticias de Álava)

domingo, 15 de noviembre de 2015

Inmigración y futuro

Desde que hace un par de años se iniciase en Euskadi una escalada de acusaciones contra algunas de las nacionalidades de personas que han venido a buscar aquí las oportunidades que no tenían en su país, han sido muchos los exabruptos que se han escuchado por boca de diferentes dirigentes políticos.

Es verdad que importantes dirigentes del PP han llevado la voz cantante en esta materia, poniendo en cuestión el buen uso de las ayudas sociales y, en el último tiempo, mezclando de forma altamente irresponsable, inmigración, refugiados y yihadismo. Desgraciadamente, estas voces inquisitoriales no sólo han provenido de las filas populares, sino que son varios y cualificados los dirigentes de otros partidos políticos que han echado leña a un fuego que, por suerte, aún no ha prendido con fuerza en nuestro país. No obstante, hay que diseñar, realizar y mantener buenos cortafuegos pensando en evitar los incendios del futuro.

Imagino que como gran parte de la ciudadanía vasca, soy de los que piensan que es necesario introducir sistemas más eficaces de control en las ayudas sociales para tratar de evitar el fraude, independientemente de la nacionalidad de quien las cobre. En ese sentido, y dejando a un lado las formas empleadas por sus impulsores, no se puede despreciar la idea de discutir y dar forma legislativa, si fuera necesario, a nuevas fórmulas para mejorar los controles.

Pero convendrán conmigo que, si de establecer prioridades se trata, sería más importante poner en marcha medidas ejecutivas y eficaces para tratar de reducir a la mínima expresión el fraude fiscal. En Euskadi este se estima en 2.500 millones de euros al año, tanto como lo que nos cuesta pagar la Educación, por ejemplo. Mientras tanto, el montante de lo que venimos gastando en ayudas sociales –Renta de Garantía de Ingresos, Complemento de Vivienda y Ayudas de Emergencia Social–, es de 450 millones al año. Aunque la mitad da las ayudas fuesen fraudulentas, que no lo son, estaríamos hablando de una décima parte de lo que supone el fraude fiscal. Hay que colocar las cosas en su sitio.

De cualquier modo, y a pesar de las contradicciones en las que ha introducido la inmigración a las sociedades receptoras históricamente, apenas encuentra eco público y social una visión más humana y esencialmente positiva que tiene el fenómeno.

Vivimos como sociedad una situación de precariedad, de desempleo, y de “volatilidad macroeconómica”, como gusta decir ahora a los entendidos en la materia. Y esta situación debería abrirnos los ojos, de forma que mirásemos a los inmigrantes como personas, en primer lugar, y como oportunidad para el nuestro crecimiento y desarrollo conjunto, en segundo lugar.

Porque la inmigración es, rotundamente, una oportunidad desde muchos puntos de vista, auqnue hoy me centraré sólo en uno de ellos: el de la exportación de nuestras empresas.

Se habla de que el gran reto para nuestro tejido empresarial es buscar alianzas para robustecer su capacidad exportadora. Y hay datos que hablan bien de la capacidad de vender fuera que tienen nuestras empresas, por supuesto. Pero también los hay no tan positivos. Así, según el ICEX, sólo una de las tres provincias vascas – Bizkaia – está entre las diez provincias más exportadoras de España.

Se emplean muchos criterios y se dan muchos consejos a nuestras pymes –q que suponen prácticamente el 100% del tejido empresarial – a la hora de emprender el “viaje” a la internacionalización a un país-destino: crecimiento económico y poder adquisitivo per cápita, flexibilidad normativa, transparencia, etc.

Pero cada vez que reflexiono sobre la inmigración, la empresa y el futuro de nuestra sociedad, siempre me viene a la cabeza el mismo caso. Se trata de la experiencia de una empresa alavesa dirigida por una familia de origen eibarrés. Seguro que son muchos los factores de éxito de esta pyme. Pero anoten un dato: mientras que el porcentaje de inmigración en Euskadi es del 6,4% el porcentaje de trabajadores de otras nacionalidades en la citada empresa es del 21%. Y algo tendrá que ver este hecho con el resultado de exportación directa que registran: el 90% de su facturación, repartida entre 150 países diferentes.

Como otro conocido empresario vasco suele decir, “poniendo sólo a los de Beasain es difícil que vendamos fuera”.



(Artículo publicado en Diario Vasco 15.11.15)

domingo, 8 de noviembre de 2015

Sí se puede

Basta con echar un vistazo a los últimos informes de la realidad socio-económica para concluir que la política que se viene aplicando en los últimos años está resultando nefasta para muchas personas y pequeñas empresas. Tras las graves situaciones que genera, lo que más indigna es tener que escuchar que no hay alternativas. ¡Claro que las hay!

Para no irme por las ramas, aterrizaré el asunto en Vitoria-Gasteiz. El Pleno del Ayuntamiento ha aprobado esta semana una nueva norma de contratación pública. A partir de ahora las políticas de compra de servicios apostarán por fomentar la sostenibilidad, la igualdad de género, la inserción social o la cooperación al desarrollo.

Como no son muchas las ocasiones para hacerlo, vaya desde aquí mi aplauso. El paso dado me gusta y me recuerda a una de esas teorías que están planteando alternativas frente al actual modelo: la Economía del Bien Común. Esta teoría hace un llamamiento a cambiar los ejes sobre los que se mueve la economía: sustituir competencia por cooperación y beneficio por bien común. Y además, nos insta a empezar a cambiar el mundo por nuestros pueblos o ciudades, sin necesidad de que operen cambios a nivel global.

De paso, animo al Ayuntamiento (a este y a otros) a profundizar en esa línea de relación con las empresas. Por ejemplo, premiando en sus concursos públicos a aquellas que sean más transparentes. O a aquellas que formen parte de proyectos cooperativos, que no pasen por canibalizar a la competencia. O a aquellas que hagan copartícipes de sus decisiones a un mayor número de trabajadores. O a aquellas con menor diferencia salarial entre quien más cobra y quien menos cobra.

Quizás así no tendríamos que pelear los problemas de limpieza de la ciudad con la empresa dirigida por Esther Koplowitz y en cuyo capital figuran “pequeños empresarios” como Bill Gates, George Soros o Carlos Slim.

viernes, 6 de noviembre de 2015

L@s militantes del PSOE y de PODEMOS

Hace dos años y medio que matriculé un proyecto de tesis doctoral centrado en las razones de la desafección política. Para la parte empírica de la tesis, he entrevistado a dirigentes orgánicos e institucionales del PSOE y de PODEMOS en los niveles autonómico y nacional. Y también me he pasado un tiempo haciendo la misma entrevista a grupos de militantes ambos partidos en cuatro puntos diferentes de España: Vitoria (Euskadi), Coria (Extremadura), L´Hospitalet de Llobregat (Catalunya) y Logroño (La Rioja).

Aún no puedo hacer públicos los datos relativos a dirigentes, puesto que me faltan entrevistas relevantes por hacer. Espero poder terminar después de las elecciones del 20D, a ver... Pero sí puedo contar cosas sobre la opinión de la militancia de ambas formaciones.

Con todos y cada uno de los 8 grupos de militantes (4 del PSOE y 4 de PODEMOS) he mantenido una conversación abierta en torno a un mismo guión de asuntos, para recabar su opinión sobre la desafección, las posibles soluciones, el análisis del 15-M y lo que vino después, el sistema de partidos, etc.

Pero en una segunda parte, respondieron a un test que estos días he terminado de procesar y creo que, incluso sin que el lector sepa de qué van cada una de las preguntas, echando un vistazo rápido al cuadro que pongo a vuestra disposición, cada cual podrá sacar sus propias conclusiones:



Para que se pueda interpretar el cuadro el cuadro adecuadamente, pongo un ejemplo de pregunta y respuestas:

Apartado:
PARTICIPACIÓN

Pregunta 15F: 
La elaboración de candidaturas institucionales se hará mediante el sistema de listas abiertas

- Cuando la respuesta es 1 (verde oscuro), significa que el entrevistado está totalmente de acuerdo
- Cuando es 2 (verde claro), significa que está bastante de acuerdo
- Cuando es 3, poco de acuerdo
- Cuando es 4, nada de acuerdo

Como podéis observar, de los 44 militantes de ambas formaciones que opinaron sobre la cuestión de la listas abiertas, 31 militantes (22 de PODEMOS y 9 del PSOE) están totalmente de acuerdo; 7 militantes (6 del PSOE y 1 de PODEMOS) están bastante de acuerdo;  3 militantes (los 3 del PSOE) están poco de acuerdo; y otros 3 militantes (también del PSOE) están nada de acuerdo.


De momento, lo dejo aquí. Más adelante iré haciendo entradas con mi interpretación sobre los datos.. Hasta entonces, bon apetit!




domingo, 1 de noviembre de 2015

La historia de Manolo

El pasado viernes asistí a una jornada organizada por SEA, bajo el título de “Alternativas a las sucesión familiar de las empresas”. El objeto de la misma era plantear a las y los empresarios asistentes que piensen en el relevo y en el futuro de sus negocios. Y entonces yo me acordé de Manolo.

Manolo es un tío excepcional. Un señor hecho a sí mismo que comenzó su actividad empresarial hace 25 años, acompañado solamente de una máquina, con un futuro incierto, pero con mucha ilusión. Con la misma ilusión que tienen los más de tres millones de personas de nuestro país que deciden emprender y que se juegan todo lo que tienen (y lo que no tienen) a una carta: su proyecto.

Poco a poco, la empresa de Manolo fue creciendo y ganando volumen. Todo a su imagen y semejanza. Pero había una doble inquietud que no tenía resuelta: relevo en la dirección y futuro para el negocio, lo que vienen a ser las dos caras de una misma moneda.

A pesar de que el famoso día a día no le dejaba pensar, Manolo decidió pararse. Y pensar. Y mirar dentro de su casa. Allí tenía un hijo mayor, con experiencias vitales relativamente largas en Irlanda e Italia. Y allí también tenía otro hijo, el menor, no tan aplicado en los estudios, pero que desde pequeño vivió la actividad de la empresa como propia. Y también, consciente de sus limitaciones, preguntó.

Hoy es el día que la empresa de Manolo está perfectamente engrasada internamente, bajo la batuta su hijo menor. Y también es el día que vende en 36 países, gracias a la formación y al conocimiento del mundo de su hijo mayor. Como todos, tiene sus preocupaciones. Pero el relevo y el futuro están encaminados.

Querer es poder. Y si se quiere, pero no se puede, se pregunta. Que en mi humilde opinión, no hay persona más inteligente que aquella que no teme las respuestas.

viernes, 23 de octubre de 2015

La urna rota

"La urna rota. La crisis política e institucional del modelo español". Este es el título completo de un libro imprescindible para quien tenga un mínimo interés por lo que está ocurriendo en nuestro sistema político-institucional.

El libro está escrito por Politikon, un proyecto común de un grupo de científicos sociales (Senserrich, San Miguel, Font, Llaneras, Medina y Simón), cuyo principal handicap no es su juventud, sino el que no contemplan una perspectiva imprescindible, la de género (son todo chicos). Pero esto es harina de otro costal.

El caso es que se aborda el problema que vivimos en la actualidad, sus causas y, por supuesto, las posibles soluciones.

Me centraré exclusivamente en una parte del problema que describen los autores: el "maquiavélico sistema electoral español".

Este es un tema sobre el que se habla mucho (a la ligera) y sobre el que no se argumenta con demasiado fundamento. En mi opinión, los chicos de Politikon sí lo hacen.

Tras un análisis fantástico de la inspiración de nuestro actual sistema electoral - en el que se explica de forma sencilla el caótico sistema electoral de la II República y el miedo de los protagonistas de la Transición a que se repitieran aquellos capítulos de inestabilidad y fragmentación político-parlamentaria -, concluyen que la resultante ha primado la estabilidad y la alternancia. Y esto se ha conseguido gracias a "unos mecanismos correctores de la proporcionalidad que han tendido a sobrerrepresentar a los dos partidos más votados" y a las listas cerradas y bloqueadas "que han fortalecido a las cúpulas de los partidos en todos los ámbitos.

En primer lugar, se sobrerrepresenta a los dos partidos más votados (PSOE y PP hasta el día de la fecha), de acuerdo a los "tres subsistemas electorales que conviven en España" y que se reflejan de forma gráfica en la TABLA 2.1. que se puede ver en este post. En ella se puede observar que el 52% de los distritos existentes  en las elecciones al Congreso (en los que se reparten 99 diputados) tienen menos de 5 escaños, con lo que el sesgo hacia los dos partidos mayoritarios es evidente. Solo en el 13% de los distritos electorales (donde se reparten 126 diputados) los resultados son relativamente proporcionales, a haber en juego más de 10 escaños, lo que permite la entrada a más de dos opciones políticas. Y en el 35% de las circunscripciones (125 diputados en juego) la proporcionalidad está en una categoría intermedia: se reparten entre 6 y 9 escaños, pero la ley D´Hondt favorece en ese caso a las dos opciones más votadas.

Y, en segundo lugar, se fortalecen las cúpulas de los partidos con las listas cerradas y bloqueadas. Porque, tal y como titulan los autores este capítulo, "en listas cerradas no entran moscas". Hay que destacar que en este sistema, el elector no puede  elegir a diferentes personas de entre distintas listas electorales e incluso se impide que los electores tengan capacidad real de modificar el orden de la lista que establece el partido, "por lo que se permite primar el principio de lealtad al líder".

La conclusión que alcanzan los autores es la que sigue: se ha perdido calidad en la representación, favoreciendo a unos partidos cerrados, "donde la selección de élites de los mismos recae en núcleos dirigentes centralizados y el papel del votante en la selección intrapartido es nulo" - también el del militante -, lo que ha dado como resultado el "predominio de un político afecto a los líderes, generando escasos incentivos para el control interno en las mismas organizaciones".

En una investigación que estoy llevando a cabo para analizar todos estos asuntos, he entrevistado a militantes de dos partidos políticos - PSOE y PODEMOS - en cuatro puntos diferentes de España: Vitoria, Logroño, Coria y L´Hospitalet.  Los datos, por sí mismos, explican en alguna medida el existente grado de desafecto hacia la política.

Respecto de la circunscripción electoral, 6,7 de cada 10 entrevistados estarían a favor de que en las elecciones a Cortes hubiera una circunscripción única en España (3,9 totalmente de acuerdo y 2,8 bastante de acuerdo). Y 8,2 de cada 10 entrevistados son partidarios de cambiar la ley electoral "para hacer un sistema auténticamente representativo y proporcional, que refleje todas las voluntades sociales, incluyendo la representación del voto blanco y del voto nulo" (5,4 de cada 10 están totalmente de acuerdo y 2,8 bastante de acuerdo con la afirmación).

En cuanto al tipo de listas que les gustaría tener en las elecciones, 8 de cada 10 militantes está totalmente (5,9) o bastante de acuerdo (1,6) con que haya listas abiertas en las candidaturas institucionales.

Además de la de los autores, yo también he alcanzado mi propia conclusión: parece mentira que aún haya dirigentes políticos que se sorprendan de la separación existente entre representantes y representados. La brecha sería muchísimo menor si, sencillamente, se dedicasen a llevar a la práctica lo que les plantean quienes les sostienen.

domingo, 18 de octubre de 2015

¡Dejen paso!

Zurrar a los políticos está de moda. Es lógico, especialmente en tiempos de crisis. Siempre ha sido así. La suerte de los faraones del antiguo Egipto estaba ligada a lo buena o mala que fuese la crecida del Nilo; si no había una buena crecida, el sillón del faraón de turno corría peligro.

Pero la crisis económica no es la única explicación a esta situación. Hemos vivido otros períodos de crisis y, sin, embargo es hoy cuando la política y los partidos políticos están en su momento más bajo de credibilidad de las últimas cuatro décadas.

Las razones para explicar esta percepción tan negativa son múltiples. Hoy elegiré sólo una de las mayores críticas que se hace a la política. Se dice que se ha convertido en un modus viviendi para unos pocos, que están siempre los mismos, que taponan el paso a gente más preparada y con nuevas ideas, que no hay renovación. Y esto puede ser cierto, pero ¿ocurre sólo en política? ¿O se da también en otras esferas de la sociedad?

Por ejemplo, ¿ese tapón no se da también en el mundo de la empresa? ¿Se planifica adecuadamente el relevo generacional en nuestras pequeñas y medianas empresas, familiares en su inmensa mayoría? En nuestro país, de cada cien empresas familiares, sólo treinta superan el tránsito de la primera a la segunda generación; y de las treinta anteriores, sólo quince pasan a la tercera generación. Con estos datos, parece obvio que no siempre existe una estrategia de relevo en nuestras pymes para garantizar su continuidad.

Conclusión: está bien criticar a la política y a los políticos, ¡y por muchas razones! Pero antes de hacerlo, pensemos si predicamos con el ejemplo en nuestras empresas, en nuestras organizaciones, en nuestra casa,… No vaya a ser que hagamos lo que criticamos.

domingo, 11 de octubre de 2015

Rato y el chivato

Dice el ministro de Justicia que hay que diferenciar entre el Rato político y el Rato empresario. Que las presuntas chorizadas del segundo, no tienen por qué empañar la excelente gestión del primero. Imagino que lo dirá para salvar la cara al partido al que pertenece. Lo que ocurre es que una parte de los chanchullos por los que Rato está siendo juzgado se refieren a su gestión al frente de Caja Madrid, donde fue aupado por ese mismo partido. Y otra parte de ellos comienzan en 2002, siendo todavía vicepresidente del Gobierno.

Vivimos en un país en el que sobrevaloramos la picaresca e infravaloramos al chivato. Desde la infancia vamos aprendiendo a ser pícaros; se nos inculca una forma de hacer las cosas para obtener un mayor rendimiento con el menor esfuerzo posible. Al mismo tiempo, se nos enseña a no ser chivatos y a criticar y aislar a quien se chiva.

Piense el lector en las consecuencias que ambas cuestiones tienen para ralentizar la lucha contra la corrupción o el reseteo de nuestro bloqueado sistema político. Si nosotros y nuestros representantes, debemos/deben ser pícaros, ¿cómo vamos a evitar el fraude? Y si marginamos/marginan al chivato, ¿cómo esperar que haya denuncias públicas ante la corrupción, la opacidad o la degeneración?

No deberíamos rendirnos ante lo que algunos consideran parte inherente de nuestra cultura. No estamos predeterminados a pagar de por vida las facturas sin IVA, y tampoco a guardar silencio ante los defraudadores y corruptos por el qué dirán.

Debemos prestigiar el esfuerzo y la honestidad. Pero, sobre todo, debemos alabar al chivato y, cuando proceda, convertirnos en uno de ellos: en la empresa, en clase, en los partidos, en las organizaciones,… Si no lo hacemos, jamás acabará la impunidad de quien infringe las normas, amparado en la probable reprobación social que recibirá quien le denuncie.

sábado, 3 de octubre de 2015

Una historia de Vitoria (I)

Hace unos días supimos que Lanbide, el servicio público vasco destinado a la intermediación entre las personas desempleadas y las empresas que necesitan emplear, interviene actualmente en el 2,6% de los contratos que se firman en Euskadi. Como dijo el propio consejero del ramo, está claro que “las empresas vascas pasan de Lanbide”. Y está bien que el Gobierno Vasco haga ese análisis y reconozca el fracaso, pero además habría que plantear alguna solución. Siquiera porque en el año pasado Lanbide contó con un presupuesto de gasto de 725 millones. Pero eso es harina de otro costal.

El caso es que de entre ese 2,6% de personas que Lanbide aporta a nuestras empresas, está Moha, un argelino de esos que dicen que viven de las ayudas sociales de forma fraudulenta. Un empresario vitoriano le dio la oportunidad en el pabellón en el que su empresa “produce” algunos de los alimentos de los que comemos en muchos de los restaurantes de la ciudad. Y viendo su valía y, sobre todo, su implicación en la empresa, decidió ascenderle y ponerlo de cara al público, en un puesto de venta directa.

El teléfono del empresario, que lleva en Vitoria toda la vida y que era bien conocido por sus clientes, comenzó a echar humo. “Pero hombre, ¿un moro?”. “¡A tus padres no se les hubiese ocurrido, lo que hay que ver!”. “¡Que sepas que no vuelvo a comprarte nada!”. Y así.

Lejos de retroceder, el empresario confió en Moha, en su valía y en su implicación. Hoy es el día en el que Ana, una de las clientas que más veces marcó el teléfono de nuestro empresario para afearle su decisión, da en mano a Moha propinas de 10 euros cuando este le acerca la compra al portal.

Hay argelinos que viven de las ayudas sociales de forma fraudulenta. Y magrebíes. Y rumanos. Y rusos. Y españoles. Y vascos. Y alaveses. Y vitorianos.

domingo, 27 de septiembre de 2015

Al rincón de pensar


"Al rincón de pensar" es el título del espacio de la contraportada del DIARIO NOTICIAS DE ÁLAVA en el que escribiré cada semana. Trataré de hablar de asuntos relacionados con la política, con la empresa y con la sociedad en general: nuestros valores, nuestro (in)civismo, nuestra manera de afrontar los tiempos que vivimos, etc. Espero que sea un espacio ameno y, sobre todo, que aporte, que ayude a pensar.

Mi estreno versa sobre un asunto que ya traté - de forma más extensa - hace unos meses, pero que rescato hoy al calor de la actualidad.


IMPUTADOS POR CORRUPCIÓN


Las relaciones en una sociedad democrática se establecen de acuerdo a mecanismos contractuales. El 74% de la ciudadanía vasca está insatisfecha con el funcionamiento de nuestra democracia y con los comportamientos que esta ha cobijado.

Hoy, observando los datos, es ineludible alumbrar un nuevo contrato social, basado en la transparencia, en la democratización de las estructuras partidarias e institucionales y en la dación de cuentas. Pero además hace falta otra reforma que no requiere de ningún tipo de regulación. Porque, a diferencia de lo que ocurre, la ética y decencia deberían estar en el ADN de una sociedad democrática, particularmente de sus representantes.

En las recientes elecciones locales decenas de candidatos y concejales que querían ser reelegidos –no solo del PP- se presentaron ante la ciudadanía con causas judiciales relacionadas con la corrupción abiertas. Ni las leyes actuales ni los códigos éticos de la mayoría de los partidos, excluyen a estas personas de la posibilidad de formar parte de una lista electoral. El hecho de que una persona resulte imputada, no significa que haya cometido ningún delito. La imputación da una mayor protección a la persona imputada, tanto, que no está obligada a decir la verdad en el proceso judicial en el que se vea implicada, a diferencia de quien sea testigo.

Pero, ¿es ético y/o decente que un cargo o un candidato pueda mentir para protegerse en un proceso judicial sobre corrupción, sin dejar de ser cargo o candidato? Creo que no. Un cargo público que esté imputado debe dimitir, y defenderse en el proceso como cualquier otro ciudadano, individualmente, no amparado por un partido. Y, por supuesto, también creo que alguien en estas circunstancias puede estar en una lista electoral.

Cuando las y los representantes no se mueven en los mismos registros que la ciudadanía representada, nuestro contrato social se resquebraja. Y en esas estamos.

martes, 22 de septiembre de 2015

Los votantes de Podemos

José Fernández-Albertos, investigador del CSIC, describe en 110 páginas un interesante estudio sobre la evolución de los votantes de podemos. El titulo, "Del partido de los indignados al partido de los excluídos", ya avanza la tesis con claridad.

El comienzo del ensayo me recordó al "Ensayo sobre la ceguera" del gran Saramago. El autor relata como en marzo de 2014, el autor se preguntaba en una conferencia universitaria sobre "cómo era posible que, con los mayores niveles de empleo del continente, las altísimas tasas de descontento político en la ciudadanía, y la falta de perspectivas claras de mejora significativa tras seis años de crisis, el sistema político español relativamente estable". A los dos meses, nació Podemos. Me parece una anécdota magnífica de lo que le ocurrió a la mayoría de los dirigentes de los partidos políticos tradicionales y, por supuesto, a la mayoría de los analistas sobre la materia.

La anécdota inicial es complementada con otra que, a mi juicio, es aún más significativa: la de la interventora del PP en la página 81. Pero no la contaré, puesto que no se trata aquí de destripar el libro y, por tanto, desincentivar su compra/lectura, sino todo lo contrario.

Sí quiero destacar que Fernández-Albertos explica las razones del surgimiento de Podemos, así como la procedencia de su voto: entornos urbanos y abstención y voto en blanco. También cómo relata que, si bien "los más vulnerables" no apoyaron a Podemos en su estreno electoral, sí lo hicieron "los más activistas"; esto es, el origen de su voto es más transversal que en la situación actual, entre otras cosas, gracias a la sustitución el paradigma izquierda-derecha, por el "arriba-abajo". Y sobre todo, cómo defiende con datos su tesis principal, que se podría resumir en el siguiente titular: a mayor conocimiento de Podemos, menor transversalidad de sus simpatizantes (pp.92 y 109).

Por cierto, también con datos, deja unos cuantos recados para el PSOE. Las páginas 95 y siguientes son especialmente recomendables para quienes estén preocupados por su futuro.



lunes, 14 de septiembre de 2015

España/Reset

"La estructura interna de un partido no está sujeta a los criterios de transparencia ni a la exigencia de rendir cuentas a la que deben someterse los cargos y las autoridades públicas. No sabemos quién obedece ni quién manda. Un partido es una entidad completamente opaca para el ciudadano, incluso para el que dice representar.
Esta circunstancia se agrava cuando ese partido gana las elecciones (...). Los partidos no solo trasladan a las administraciones públicas su opacidad de procedimientos: también integran a muchos de sus 'funcionarios'. Cuanto mayores sean las ambiciones de un partido y el peso de su organización interna, mayor es la profesionalización de las personas que trabajan para el partido, hasta el punto de que se crea una clase política que vive del sueldo del Estado pero cuyo cargo depende de la discrecionalidad del partido. Como el partido no puede pagar a un número ilimitado de funcionarios propios, y como esta clase de trabajador puede tener dificultades para integrarse en el mercado laboral (porque su gran virtud es la lealtad política), la tentación pasa por reubicarlo dentro de la administración.
Así es como se generan sumisiones (la lealtad hacia quien lo colocó), clientelismo (grandes presupuestos a manejar con los que se pueden recabar apoyos futuros) y también el establecimiento de una doble jerarquía cuya lógica le impone al secretario general del partido que no solo debe ser un buen líder político con ideas efectivas y capaz de conectar con la sociedad: tiene que ser también un buen jefe de su propia burocracia, debe dirigir el juego de incentivos y sanciones con los que gobierna el hipertrofiado grueso de funcionarios que lo sostienen a él y a su partido."

Próximamente escribiré una crítica sobre el libro. Pero hoy solo destaco esta cita (páginas 24 y 25) del la obra ESPAÑA/RESET. Un libro escrito por los "revolucionarios" catedráticos en Ciencia Política Fernando Vallespín y Joan Subirats. Y no, no es de hace 15 años, sino que es de este año 2015, el año en el que la regeneración se puso de moda... en los discursos, claro!

jueves, 30 de julio de 2015

Un hombre no es más que un hombre

"Perdonen que no me aliste bajo ninguna bandera. Vale más cualquier quimera que un trozo de tela triste". 

Me ahorro interpretaciones y palabras. Simplemente escuchen:


martes, 28 de julio de 2015

¿Candidatos imputados?

Las relaciones en una sociedad democrática se establecen de acuerdo a mecanismos contractuales. Y hoy parece ineludible la necesidad de firmar un nuevo contrato social en nuestro país. Un nuevo contrato partiendo de la premisa de que una gran mayoría de la ciudadanía cree en la democracia representativa. Pero siendo conscientes de que también una mayoría (el 74% de la ciudadanía vasca, según el Euskobarómetro recién presentado) está insatisfecha con el funcionamiento actual de nuestra democracia y con las actitudes y comportamientos que esta ha cobijado.

En mi opinión, el nuevo contrato que necesitamos debe estar basado en la transparencia, en la democratización de las estructuras partidarias e institucionales y en la dación de cuentas (o accountability). Si la ciudadanía puede tener acceso al destino de cada euro público, si tiene la certeza de que en las instituciones y en los partidos políticos se discute y decide democráticamente (a partir de formas de participación política renovadas), y si dispone de mecanismos sencillos para controlar y, en su caso, revocar a quienes nos representan, la corrupción y la política dejarían de ser dos de los principales problemas del país. Hoy en día la corrupción es el segundo problema y la política el cuarto, según el Centro de Investigaciones Sociológicas.

Por supuesto, no creo que por sí solas, reformas en clave de transparencia, de profundización democrática y de mejora de los mecanismos de dación de cuentas, fueran a cambiar de raíz la situación que vivimos y a procurar un mayor bienestar en el terreno socio-económico. Sin embargo, sí considero que son ingredientes necesarios para las recetas del progreso y el crecimiento equitativo de la sociedad del futuro.

Pero además de esta triple reforma, hace falta otra que no requiere necesariamente de ningún tipo de regulación. Porque comportarse de forma ética y decente debería estar en el ADN de una sociedad democrática, y particularmente de sus representantes. Me explicaré a través de un ejemplo de plena actualidad: la imputación por cuestiones relacionadas con la corrupción.

En las recientes elecciones locales y autonómicas decenas de candidatos y cargos institucionales que querían ser reelegidos – especialmente del PP, pero no exclusivamente del PP - se presentaron ante la ciudadanía con causas judiciales abiertas.

Las personas imputadas por actos ligados a la corrupción tienen derecho a presentarse a las elecciones. Ni las leyes actuales ni los códigos éticos de la mayoría de los partidos políticos excluyen a las personas imputadas por cuestiones relacionadas con la corrupción de la posibilidad de formar parte de una lista electoral. El hecho de que una persona resulte imputada por estas causas, no significa que haya cometido ningún delito.

La imputación es una figura en la que encaja “toda persona a la que se atribuya con mayor o menor fundamento un acto punible, permitiéndole ejercer su derecho de defensa desde el momento mismo en que se le comunique la admisión de la denuncia o querella”. Así pues, esta figura sirve para dar una mayor protección a la persona imputada, tanto, que no está obligada a decir la verdad en el proceso judicial en el que se vea implicada, a diferencia de alguien que sea llamado a declarar en calidad de testigo.

Pero, ¿es decente y/o ético que un cargo público o un candidato pueda mentir para protegerse en un proceso judicial relacionado con la corrupción, sin dejar de ser cargo público o candidato? Yo creo que no. Un cargo público que esté imputado debe dimitir, y defenderse en el proceso como cualquier otro ciudadano, individualmente, no amparado por un partido o un cargo institucional. Y, por supuesto, también creo que alguien imputado por estas cuestiones no puede ocupar una lista electoral.

Y no soy el único que piensa así. En una investigación que estoy realizando para una tesis sobre las razones de la desafección política, militantes de diferentes partidos políticos en cuatro Comunidades (La Rioja, Catalunya, Extremadura y Euskadi) opinan sobre esta cuestión. Y 9 de cada 10 militantes de los que he entrevistado están “totalmente de acuerdo” con la afirmación de que una persona imputada no debería formar parte de una lista electoral. Estoy convencido de que el porcentaje de gente no militante en ningún partido que piensa esto mismo será similar o incluso mayor.

La decencia y la ética no están siempre reguladas en el contrato que existe en toda sociedad. Ni siquiera es necesario que esto ocurra. Pero cuando quienes están al frente de las instituciones o de los partidos políticos – actores esenciales de nuestro sistema político, en virtud de la propia Constitución – no se mueven en los mismos registros que la sociedad a la que representan, el contrato social se resiente. Y si no acabamos con las actitudes poco éticas, lograremos acabar con el contrato social que aún hoy rige en nuestro país, aunque sea de forma precaria.



Artículo publicado en El Diario Vasco y El Correo (29.07.15)

lunes, 27 de julio de 2015

Nire zalantzak

PSE-EEk erabaki du koalizio gobernuak osatzea foru aldundietan PNVren eskutik, nahiz eta azken hauteskundeetan hiritarrek laugarren lekuan kokatu.

Emaitza duinak baino gehiago lortu ditu PSE-EEk Gipuzkoan, eta posizio erabakigarria dauka herrialde honetan. Baina Bizkaian emaitzak txarrak izan dira oso, eta Araban, trantsiziotik izan diren emaitza txarrenak, bosgarren alderdia izanez lurraldean. 

Horrez gain, gaur eta hemen euskal sozialismoak hiru erronka handi dauzka: eredu gizarte-ekonomiko alternatibo, berritzaile eta propio bat asmatzea; gizarte eragileekin eta gizartearekin orokorrean beste era bateko erlazio bat eraikitzea; eta Euskadiren eta Espainiaren etorkizun instituzionalaren gainean jarrera bat adostea, eztabaida ireki eta sakon baten ondoren.

Eta orain nire zalantzak. Lehena: PNV edo eskuin abertzalea-rekin koalizio gobernuak egiteak lagunduko al du euskal sozialismoak behar dituen bide berritzaileak, alternatiboak eta propioak aurkitzen? Bigarrena: gobernuko egunerokotasunean buru-belarri egoteak erraztuko al ditu PSE-EEk gizartearekin behar dituen konexio berriak? Eta hirugarrena: zeintzuk dira Euskadirentzako estatus berri bat bultzatuko dituzten gobernuetan, abertzaletasun eremutik, parte hartzearen abantailak?

Barkatuko nauzue, baina erantzunak ez ditut idatziko. Zuendako uzten ditut gaurkoan.



Artikulua Goiena-n http://goiena.eus/komunitatea/orodriguez/1437724661661

martes, 16 de junio de 2015

No invento nada, es sólo una selección...

José Luis Bilbao: "Euskadi no necesita un lehendakari sumiso a Madrid" http://tuotrodiario.hola.com/noticia/201108296337/bilbao-pnv-dice-que-euskadi-no-necesita-un-lehendakari-sumiso-a-madrid/


José Luis Bilbao: "El Gobierno Vasco es un gran desastre"
http://politica24h.com/m/noticia.php?noticia=5923

José Luis Bilbao: "Patxi López representa cuatro años perdidos para Euskadi" http://www.telecinco.es/informativos/nacional/Vizcaya-Gobierno-Patxi-Lopez-Euskadi_0_1370250302.html

José Luis Bilbao: "Patxi López es un recadista de su jefe que lee los discursos que le preparan" http://gara.naiz.eus/paperezkoa/20081230/114043/es/Jose-Luis-Bilbao-insulta-rivales-politicos-tres-formaciones-diferentes

"José Luis Bilbao denuncia la conducta reprobable, indigna e inmoral de los anteriores gestores (Mikel Torres, PSE,...) de Metro Bilbao"
http://gara.naiz.eus/paperezkoa/20130205/386240/es/Jose-Luis-Bilbao-arremete-contra-gestion-inmoral-metro

"El PSE-EE llama pirómano a José Luis Bilbao"
http://ccaa.elpais.com/ccaa/2014/10/04/paisvasco/1412421886_889783.html

"José Luis Bilbao tilda de ocurrencia de López subir los impuestos"
http://www.elmundo.es/elmundo/2011/07/21/paisvasco/1311246127.html

"José Luis Bilbao se mete en un lío al admitir que atendió a defraudadores de Hacienda"
http://ccaa.elpais.com/ccaa/2014/10/01/paisvasco/1412171529_944455.html

"El PSE-EE dice que José Luis Bilbao no es de fiar"
http://www.20minutos.es/noticia/632208/0/

"José Luis Bilbao exige rectificaciones públicas al Tribunal de Cuentas"
http://noticias.lainformacion.com/economia-negocios-y-finanzas/vias-navegables-y-maritimas/bilbao-exige-rectificaciones-publicas-a-tvcp-pp-pse-y-bildu-por-sus-criticas-a-la-diputacion-por-los-bonos-del-ferry_r4ZathgopO8tATyiP6ALk7/

José Luis Bilbao: "hoy no tengo nada, me voy al paro"
http://www.elcorreo.com/alava/politica/201412/24/jose-luis-bilbao-politica-20141223203319.html

"El PSE-EE votará a favor de José Luis Bilbao para que presida el Tribunal de Cuentas"
http://www.elcorreo.com/bizkaia/politica/201506/16/jose-luis-bilbao-muestra-20150616122452.html


miércoles, 10 de junio de 2015

Gobiernos de coalición: dudas confesables

A finales de 2013, después de tres duros varapalos electorales, especiamente en Álava, los máximos dirigentes del PSE-EE prometieron regenerar el proyecto en base a un giro a la izquierda, acompañado de una renovación profunda.

Sin solución de continuidad, y tras un deshielo express en las relaciones con el PNV, se alcanzó un acuerdo fiscal con este partido. Un acuerdo que también apoyó el PP.

Aquella decisión se adoptó bajo un doble argumento: de una parte, “el PNV aceptaba las propuestas socialistas”; y de otra parte, “la sociedad”, según los estudios de opinión, nos demandaba “una oposición útil”. Ni la impronta socialista en la política fiscal ha sido tanta, ni aquella forma de hacer oposición ha sido premiada por la sociedad.

Lo que sí es cierto es que el PSE-EE dió oxígeno a un PNV en situación agónica, que se lanzó a gobernar con 27 de los 75 parlamentarios, sin haber tejido acuerdo de estabilidad alguno. Con aquella decisión, se puso fín a un primer "annus horribilis", a partir del cual el lehendakari y su partido comenzaron a afianzarse. Recuérdese que tanto Ardanza como Ibarretxe tardaron bastante más de un año en consolidarse al frente de la Lehendakaritza.

Hoy, tras las nuevas derrotas en las europeas 2014 y en las municipales 2015, el PSE-EE ha decidido comprometer su posición (y su futuro) aún más. Ha decidido entrar a formar parte de los gobiernos con el PNV, a pesar de haber sido la cuarta fuerza política en número de votos en Euskadi. En Álava, ha ocupado la quinta posición, el peor resultado desde la Transición.

Buena parte de la militancia y de los electores de referencia del PSE-EE se sienten decepcionados y huérfanos. Decepcionados, porque las sucesivas promesas de renovación del partido no se han producido con la profundidad que requería el momento. Y huérfanos, porque siguen ver sin un relato alternativo con el que ilusionarse.

De cualquier modo, hay quienes consideran que el primer problema de la socialdemocracia es la crisis de su modelo, de la que devendrían los malos resultados. Según esta tesis, el socialismo seguirá en crisis hasta que no sea capaz de ofrecer una alternativa al modelo socio-económico actual en clave de crecimiento equitativo. Podrá gobernar e incluso ganar elecciones en algunos lugaras, especialmente como consecuencia de los efectos desastrosos de las políticas conservadoras. Pero no tendrá recorrido futuro si no construye esa alternativa.

Ante esta encrucijada, ¿coaligarse con el PNV, la “derecha nacionalista”, facilitará la búsqueda de ese camino propio y alternativo aquí en Euskadi? En mi opiníon, no.

Además, para trabajar esa alternativa, ese relato, el socialismo tendría que ser completamente permeable a lo que se está moviendo en la calle. Y, por tanto, tendría que vencer su segundo gran hándicap (no exclusivo del partido socialista): la desconexión con la realidad.

Fuera de las cuatro paredes del partido, existen colectivos y movimientos de todo tipo que defienden modelos alternativos de desarrollo y de sociedad: la Economía del Bien Común, la Economía Circular, el Decrecimiento,…, todos ellos tienen su concreción en medidas más o menos ejecutables. Probablemente una mezcla de todas estas teorías podría constituir una alternativa solvente al Capitalismo en el futuro. Y parece obvio que el socialismo debería estar en conexión permanente con estas realidades, lo que, de paso, facilitaría su propia y necesaria catarsis en clave de regeneración.

Pero, ¿estar centrados en la gestión cotidiana de los gobiernos forales y municipales, facilitará la necesaria conexión del PSE-EE con todos estos movimientos? ¿Ayudará a ganar parte de la credibilidad perdida en ese terreno el hecho de no poder apoyar las propuestas progresistas que lancen los partidos de la oposición (PODEMOS y EHBildu)? Yo creo que no.

Hay una tercera razón más que podría debilitar la posición de la socialdemocracia vasca. Como ya anunció, el PNV dedicará la segunda parte de la legislatura autonómica a impulsar un nuevo estatus para Euskadi. Y también esa, es una asignatura pendiente del socialismo vasco y del socialismo español.

Este siempre ha sido un debate ajeno a los intereses de una izquierda que, por definición (y hoy, por necesidad), es internacionalista. Tampoco existe una posición pública consensuada en esta materia, por falta de una discusión seria y desde la base. Por tanto, a medida que avance el debate, es previsible que se vuelvan a abrir las ajadas costuras del socialismo. Y posiblemente, quienes estén personalmente implicados en los gobiernos con el PNV, tendrán una visión diferente sobre la materia de la de quienes no tengan ningún tipo de dependencia.

¿Cuáles son las ventajas para el PSE-EE de formar parte de gobiernos que impulsarán y/o respaldarán una propuesta de nuevo estatus para Euskadi en clave nacionalista? No las veo.

En resumen, si se quiere dotar de un mínimo de estabilidad a los gobiernos municipales y forales, hay fórmulas distintas a la de formar gobiernos de coalición. Fórmulas que no pasen por maniatar más aún el discurso y la posiblidad de acción de un partido sin el que no se podría entender la Historia Contemporánea de Euskadi.


(Contenido del artículo publicado hoy en El Diario Vasco y El Correo Bizkaia-Álava)