Los juguetes y el sexo
Agosto de 2015. Palma de Mallorca. Sol y agua cristalina al frente. De repente, mirando a mis críos jugando en la arena, se me encendió la bombilla. Había tenido una idea original, con capacidad de transformación social y con posibilidades de éxito empresarial. Eso creí. Pensé que la estructura familiar en nuestra sociedad no tiene nada que ver con la que vivieron mis padres. Por ejemplo, cada día una media de diez parejas homosexuales contraen matrimonio en España. Otro ejemplo: existen más de millón y medio de familias en las que los niños viven sólo con un adulto, la mayoría con la madre. Esto era impensable hace demasiado poco tiempo. Ante esta realidad y con las fiestas navideñas a la vista, se me ocurrió que crear una línea de juguetes no sexista podría ser un buen negocio. Hablé con un par de colegas, testé la idea en mi entorno y me dispuse a trabajar el plan de negocio para lanzarme al mercado de la mano de un fabricante. Por desgracia para mi ego – ¡bendita desgracia! –, me...