martes, 27 de septiembre de 2011

Gracias a tí, amigo

Hace año y medio, cuando me pidió que le acompañara en la presentación de su libro (“Euskadi, diario de un compromiso”), estuve pensando en la mejor forma de definir a Javier Rojo. Me resultó, como me resulta ahora, hacer una definición al uso del personaje. Así que hoy, como entonces, he decidido compartir con los lectores una definición de Javier Rojo a través de algunas de sus frases.

Es verdad que seleccionarlas tampoco ha sido fácil. Quien le conoce, sabe que habla mucho y muy apasionadamente. De modo que en su particular diccionario hay verdaderas perlas… porque lo mismo te cuenta una conversación con su vecino del primero, que con el rey Abdalál. O lo mismo te llama desde su casa del sur, que desde la Casa Blanca.

Y es que hay muchas frases fruto de su larga experiencia tanto en la vida, como en el noble oficio de la política. Comparto las palabras con las que él mismo definió en estas páginas su concepción de la política como “una labor honorable, como una vocación necesaria y libre”. Y comparto con él que hay que ponerla en valor, más aún en los tiempos que corren. Sé que él también comparte conmigo que es nuestro partido quien debe liderar la regeneración democrática que hoy necesitamos en la política vasca y española; un cambio en la forma de hacer la política para hacerla más innovadora, más democrática, más transparente y, a fin de cuentas, más cercana al común de los mortales. Pero esto es harina de otro costal.

Decía que la selección de frases fue difícil, pero tenía que decidir y me decanté por cuatro de las que, en mi opinión, mejor definen al personaje.

Empiezo con una que fue de las primeras que me dijo cuando me hice cargo de las juventudes socialistas de mi ciudad: “Apuesta por la inteligencia, ya verás cómo no te equivocas”.

Se trata de una frase con mucho contenido. Con el tiempo, he sabido que lo que me quería decir es que uno no puede creerse el más listo del lugar. Que un dirigente que se precie tiene que rodearse del mejor equipo posible. Que un jefe debe tener el valor de acompañarse de gente más formada que uno mismo en algunos campos o con más experiencia en otros. Que un líder debe contar con aquellas personas que le cuestionen, que le discutan, que no le den la razón. Porque un líder debe saber sacar lo mejor de cada persona.

Fue un consejo que a mí me ayudó entonces y que me sigue ayudando hoy. Y efectivamente, es una frase que le define.

Continúo con otra frase que hoy, cuando la política y los políticos son percibidos por la gente como uno de los principales problemas, tiene más sentido que nunca. “Si hablas sencillo, la gente sencilla te entenderá y los catedráticos no se van a ofender”.

Los lectores compartirán conmigo que en demasiadas ocasiones falta claridad. No sé si es que hay a quienes les gusta hablar raro o es que, más bien, lo que buscan es que no se les entienda. La cuestión es que se podrá compartir o no lo que dice Javier Rojo, pero de lo que no se le puede acusar es de que no es claro y que no va de frente.

También me ayudó este consejo. No hay nada que no se pueda contar de forma breve y sencilla. Porque con un exceso de verborrea complicada es muy difícil convencer a nadie. Y porque, en la vida y en la política – que también es parte de la vida –, no hay como decir lo que se piensa. Esto es algo que, sin duda alguna, puede salir caro a corto plazo, pero que siempre compensa a largo plazo.

La tercera es una de frases mis favoritas. Dice así: “Si me miro qué poco valgo, pero si me comparo, ¡ay si me comparo!”. Y es que en la vida, hay que ser humilde, pero también hay que tener un poco de autoestima. No es bueno ser soberbio, pero casi tan malo es ir dando pena. Más en política, donde una de las claves es transmitir confianza y seguridad en el proyecto que se defiende.

Reconozco que este consejo también me ha ayudado mucho a nivel personal. Y me ha ayudado porque veo que, acompañándolo de los anteriores – la humildad para trabajar en equipo y la claridad en los planteamientos – es posible que un alavés, nacido en Pamplona por caprichos ferroviarios, que salía de la plaza Dantzari con el bocadillo bajo el brazo para ir a currar a Fournier, puede convertirse en la más alta autoridad del Estado que jamás ha tenido este territorio.

Me ha ayudado porque veo que no es necesario que a tu nombre le acompañe un ilustre apellido para que la gente te crea, o que no hace falta tener un determinado color de sangre para progresar en la vida. Me ha ayudado porque veo que, gracias a la lucha de muchos como él, un obrero puede dirigir las más importantes empresas. Me ha ayudado porque veo que, en la vida y en la política, con trabajo, si se quiere, se puede. Me ha ayudado porque veo que, al final, todos somos personas, ciudadanos. Y eso que veo, para mí y para miles de ciudadanos alaveses, vascos y españoles, es un ejemplo.

Abandona la primera línea un amigo. Es precisamente la amistad uno de los valores que él más predica y una de las cosas que más practica. Porque aunque no es condición necesaria hacer amigos en la política, la amistad ayuda a que muchas cosas vayan mejor en la política. Además, la amistad es lo mejor que uno se puede llevar cuando termine en este oficio. De hecho, es lo único que debería llevarse. Porque como bien reza una de las frases que más repite últimamente – y esta es la cuarta y última –, “Querido amigo, la vida es corta pero la amistad eterna”.

Con un “Gracias y hasta pronto”, Javier Rojo anunciaba en estas páginas su retirada de la primera línea política. “Gracias a ti”, le decimos yo y todos los socialistas vascos y alaveses.


(Artículo titulado "Gracias a tí" que me publican hoy en El Correo).

2 comentarios:

lamiradadelpaseante dijo...

la frase "Dios mio, si me mido que poco valgo, pero si me comparo, ay si me comparo!" debe de ser de Santa teresa o de de San Juan de la Cruz, no se, yo se la oía a Josechu Erbina, magnifico arquitecto vitoriano ya fallecido, y la utilicé varias veces en algunas intervenciones en el Parlamento en mis tiempos, cuando compartía Diputación con Javier, al que hizo gracia y la "adoptó" y me encanta que ahora también te guste a ti porque sigue siendo muy necesaria en nuestra política más cercana. Un abrazo

Óscar Rodríguez Vaz dijo...

Gracias J. Anímate con tu blog!!!