jueves, 26 de abril de 2012

La cosa va bien

Es imposible mirar las cosas con perspectiva histórica cuando apenas han pasado unos meses del hecho que se somete a jucio. Pero creo que tenemos la obligación de tratar de verlas, al menos, con perspectiva a secas. Y creo que nadie puede negar que uno de los grandes logros del presidente Zapatero y del lehendakari López es la consecución de un escenario de paz en Euskadi, tras 75 años ininterrumpidos sin ella.

Sinceramente creo que, más allá de los acontecimientos del momento, de las victorias coyunturales o de las efervescencias electorales del momento, los libros de Historia recogerán con fidelidad la enfermedad que ha estado a punto de consumirnos y, sobre todo, las recetas que han hecho que acabáramos con ella. Tiempo al tiempo.

Hemos conseguido lo más duro, el fin de la violencia; ahora queda lo más difícil, construir la convivencia. Y este objetivo nos llevará tiempo.

Precísamente por ello, considero que la ponencia para la convivencia que hemos constituido en el Parlamento Vasco (y apoyada por el lehendakari) es un foro necesario y de largo recorrido, al margen de quienes estén coyunturalmente hoy (como mañana) sentados en los escaños del Parlamento. Porque la ponencia, como otras que hay en el Parlamento como la de Víctimas del Terrorismo, no terminarán su trabajo ni en una, ni en dos legislaturas. La construcción de la convivencia no es algo que vaya a construirse en una generación.

Precísamente por ello, me parece que las medidas en materia penitenciaria presentadas hoy por el Gobierno de Rajoy están orientadas en la buena dirección. En la dirección de flexibilizar una serie de medidas, en tanto en cuanto se ha terminado (o, al menos, relajado "sine die") la actividad que originó dichas medidas.
 
Y creo que la cosa va bien, porque tanto la ponencia parlamentaria como las nuevas medidas en poílítica penitenciaria, han provocado una doble reacción que, para mí, avalan el camino emprendido. Sobre la ponencia que constituimos en el Parlamento Vasco, EA (1 parlamentario de 75) dice que no sirve porque "excluye" a Batasuna; por su parte, UPyD (1 parlamentario de 75) dijo que tampoco servía porque se hace para "dar satisfacción y tratar" sobre la agenda de Batasuna. Sobre el plan de política penitenciaria del Ejecutivo, la AVT ha dicho que  "es una cesión del Gobierno a los intereses de los terroristas"; mientras que BILDU ha dicho que "no supone una mejora sustancial".

Lo dicho, la cosa va bien.


viernes, 20 de abril de 2012

Mejor con humor que con sangre

Dicen que la letra con sangre entra. Pienso yo que mejor entra con humor. Mi compañero Goros me pasa esta obra de arte...

jueves, 19 de abril de 2012

No lo entiendo

Soy parlamentario vasco desde hace 7 años, he estado en la Comisión de Incompatibilidades del Parlamento Vasco y en la del Estatuto del Parlamentario y actualmente pertenezco a la Comisión de Reglamento y Gobierno. Y esto no me da mayor autoridad para emitir mi opinión, no. Pero cualquiera podrá entender que conozco muchas situaciones de parlamentarios y parlamentarias, muy diversas todas ellas.

Pues bien, con todo respeto a las Cortes Generales, no entiendo que un catedrático de universidad privada, la jefa de un despacho de abogados o el dueño de una empresa de la construcción puedan ser diputados y que Iñaki Antigüedad, catedrático en la UPV-EHU, no pueda serlo. Sencillamente, no lo entiendo.

Estoy convencido de que la decisión está ajustada a las normas por las que se rigen las Cortes. Pero eso es precísamente lo que no entiendo. Habrá que cambiar... porque como he dicho tantas veces, o cambiamos o nos cambian.

miércoles, 11 de abril de 2012

La línea roja

Quiero empezar este breve post mandando un fuerte, sincero y limpio abrazo a los amigos de Íñigo Cabacas y, especialmente, a sus padres. Aunque tengo un crío de 18 meses, creo que no soy capaz de imaginar el dolor que atraviesa sus almas.

Con todo el máximo respeto hacia ellos y su dolor, quiero hacer un comentario sobre lo que viene ocurriendo en la política vasca desde que se conoció la muerte de Íñigo.

Es seguro que el cainismo que, a grandes reasgos, viene transmitiendo el comportamiento político en los últimos años, es uno de los elementos que hace que los políticos seamos considerados como uno de los grandes problemas para la gente, según todos los estudios sociológicos. Y es que es ciertamente lamentable que en este país los partidos tengamos que aprovechar cualquier oportunidad para cargar contra el adversario. La gente está harta y, como he dicho en más de una ocasión, esto está avocado a un cambio: porque o cambiamos, o nos cambian.

Pero dicho esto, el hecho de que Pernando Barrena y sus correligionarios traten siquiera de dar lecciones de ética y de rechazo a la violencia "urbi et orbi", no es un ejemplo más de cainismo, no, es sencíllamente el colmo. Hay que tener poca vergüenza y creerse que todos somos idiotas, como para pensar que ya nadie se acuerda de lo que ha venido ocurriendo en los últimos 40 años! Pero cómo se atreven!

Y no, esto no es hacer política. Esto es marcar la línea roja que separa la decencia de la indecencia. Simplemente.

lunes, 2 de abril de 2012

Al loro con lo que haces

El actual Código Penal castiga con pena de prisión de uno a tres años y multa de doce a veinticuatro meses a las personas que destruyan propiedades, pero sin causar daños personales, grandes incendios o estragos (quienes saben, los denominan "actos vandálicos leves").

El artículo 266.4. de ese texto dice literalmente que "en cualquiera de los supuestos previstos en los apartados anteriores, cuando se cometieren los daños concurriendo la provocación de explosiones o la utilización de otros medios de similar potencia destructiva y, además, se pusiera en peligro la vida o integridad de las personas, la pena se impondrá en su mitad superior."

No soy un experto jurista, ni conozco el Código Penal de "pé a pá", de modo que no entiendo muy bien qué quiere decir el Gobierno cuando se compromete a endurecer los castigos y a equiparar "los ataques de grupos antisistema a los sabotajes de la kale borroka".

De lo poco que han explicado, he creído entender que les gustaría poder imponer las penas prisión de la mitad superior (dos años) a quienes protagonicen los actos vandálicos, ¿pero es que acaso no se les podría aplicar la pena que se supuestamente se busca si "se pusiera en peligro la vida o la integridad de las personas? ¿No se puede acaso aplicar el tramo superior "cuando se cometieren los daños concurriendo la provocación de explosiones o la utilización de otros medios de similar potencia destructiva"", tal y como contempla el artículo 264.4?

En mi opinión, este anuncio de modificación legal va precedido de un letrero que dice AL LORO CON LO QUE HACES. Con la reforma laboral (y la más que posible modificación del derecho a huelga), han hecho entender que si exiges "demasiado", perderás el empleo. Con esta reforma del Código Penal, quieren hacer entender que si además de exigir, protestas y te movilizas en la calle, corres el riesgo de que te caiga la pena que se aplica a los pseudoterroristas de la kale borroka.

Lo que se busca no es nada nuevo en los gobiernos de derechas. En este caso, sencillamente trata de crear el estado de pánico necesario que haga que sus reformas entren como la seda.