martes, 15 de enero de 2013

El futuro de la política


“Algo huele a rancio en la política. Y no me refiero a la corrupción. No es un olor hediondo; se trata más bien de ese olor a cuero o tejidos pasados que recuerda vagamente a su fragancia original, pero que ha perdido ya la fuerza evocadora originaria”. Con esta cita comienzael profesor Vallespín una obra titulada como este artículo que, con apenas unadécada, es ya un clásico en el campo politológico.
 
A pesar de todas las crisis, pienso que aún somos mayoría quienes creemos en una democracia representativa dotada de legitimidad social, pero también reformada, tocando dos de sus pilares clave: los partidos – cuyo papel es “fundamental para la participación política”, según el art. 2.6 de la  Constitución, y que hoy son percibidos como un problema - y las instituciones de representación.

Debemos innovar para obtener la fórmula que cierre la brecha entre la política – partidos e instituciones - y la voluntad popular en la que se fundamenta su legitimidad. Una fórmula reformista que responda tres cuestiones clave: qué nuevos mecanismos contractuales ponemos en marcha para con la sociedad; cómo se forma la voluntad colectiva; y qué nuevos mecanismos de participación implementamos. 

Respecto de la primera cuestión, las relaciones sociales en democracia se establecen de acuerdo a mecanismos contractuales. Debemos firmar un nuevo contrato basado en la confianza. Y no hay mejor forma de transmitir confianza que la transparencia, en los partidos y en las instituciones. No hay excusa alguna para no poner a disposición de la gente lo que es suyo.

Medidas de transparencia que pasarían, por ejemplo, porque los partidos dieran cuenta de su patrimonio y de los ingresos procedentes de la Administración periódica y públicamente. Por ejemplo, porque los cargos públicos estuvieran obligados a publicitar sus declaraciones de actividades y bienes. O, por ejemplo, porque cualquier ciudadano pudiera conocer el destino de los dineros públicos que reciba cualquier empresa (pública, parapública o participada) o pudiera acceder a las declaraciones de bienes y actividades de los responsables de tales empresas.

En cuanto a la segunda cuestión, dice el fallecido profesor Judt en su magistral epílogo literario-vital que “la disposición al desacuerdo, al rechazo o la disconformidad constituyen la savia de una sociedad abierta”. Así pues, en la formación de la voluntad colectiva, resulta imprescindible que haya debates serios, escucha activa y autocrítica.

Las estructuras internas y modos de funcionamiento de los partidos distan bastante de ser todo lo democráticas que debieran. También en las instituciones de representación asistimos a debates prefabricados y rígidos, ajenos al propio sentido del parlamentarismo. O vemos debates esperpénticos para aparentar que ciertas decisiones se toman en el Parlamento, cuando mucha gente ya sabe que se han tomado en salas más pequeñas, con poca luz y con menos gente.

¿Cómo cambiar esta realidad? O lo que es lo mismo, ¿cómo fomentar la libertad de pensamiento y de opinión en un sistema que ha degenerado? La teoría parecería sencilla: quitando poder a las cúpulas de los partidos y dándoselas a los militantes y votantes, a la ciudadanía. La práctica quizás no lo sea tanto.

Y esto me lleva a la tercera cuestión. En poco tiempo hemos pasado de las palomas mensajeras a los smartphones. Se ha transformado todo. Y las innovaciones que han ido dando forma a la sociedad actual han hecho aún más flagrante la falta de adaptación de la política a la nueva realidad. Es más, en ocasiones se han operado cambios en la dirección inadecuada, pues “lapolítica en directo” – como la llama Daniel Innerarity –dificulta “las vías de acceso y permeabilización” de esta con la sociedad.

Ha cambiado todo, menos los partidos y sus estructuras; todo, menos las instituciones y los sistemas de representación. Apenas hay diferencias entre el sistema político que yo vivo y el que pudieron conocer mis abuelos en los años 40.

En este sentido, considero que, además de reducir drásticamente el número de instituciones con criterios de eficacia y eficiencia (sobran las Diputaciones Provinciales y hay que agrupar los 8.100 Ayuntamientos), podríamos incorporar mecanismos ciudadanos de revocación de cargos públicos por incumplimiento de programa o por mala gestión. También hace falta un sistema electoral más dinámico, buscando una mejor representatividad del voto y desbloqueando las listas en las elecciones al Congreso. Se podrían convertir en autonómicas las circunscripciones, para hacer del Senado una Cámara de representación territorial; en todo caso, si no se reforma, carece de sentido. O lejos de los debates populistas sobre su número, se podría mejorar la legitimidad de los parlamentos autonómicos con un sistema mixto de elección: eligiendo una parte como hasta ahora (desbloqueando las listas cerradas, eso sí), y que otra fuera elegida directamente por la ciudadanía en listas abiertas.

Y también habría que impulsar reformas internas en los propios partidos. Por ejemplo, estableciendo primarias y listas abiertas para la elección de sus representantes. O por ejemplo, impulsando consultas a la militancia y a la sociedad de referencia. O, por ejemplo, con mejores mecanismos de rendición de cuentas, para que sus militantes y votantes sepan a quién pedir responsabilidades por una mala decisión o por una no-decisión.

En resumen, la fórmula para corregir la erosionada legitimidad de la política, pasa por la construcción de una mejor democracia sobre la transparencia, el debate crítico y la participación. Me permito la licencia de instar a la izquierda a que patente la fórmula, sea esta o cualquier otra.

miércoles, 9 de enero de 2013

Predicando con el ejemplo


Si pedimos primarias, hacemos primarias. Si pedimos listas abiertas, hacemo listas abiertas. Si pedimos transparencia, contamos nuestros ingresos y gastos. Creo que a esto, a hacer lo que se dice, se le llama predicar con el ejemplo.

Como dice J.M.Gastaca en su crónica en El País, "los críticos (o renovadores, o regeneradores, o como se nos quiera denominar) del PSE de Álava exhibieron nuevas formas en el proceso de elección de sus candidatos a delegados por Vitoria para los próximos congresos provincial y nacional de su partido como una muestra de su razón de ser".

En una reunión en el Centro Cívico de El Pilar, que apenas ha durado dos horas, hemos sido capaces de poner en práctica lo que planteamos en la teoría: elecciones primarias y listas abiertas para la elección de delegados y delegadas de cara a los próximos Congresos vasco y alavés del PSE-EE.

Iván Ruiz de Eguilaz, militante de base, ingeniero informático, será nuestro cabeza de lista en la agrupación "Antonio Amat". Iván ya fue el más apoyado en elección de hace un año de cara al Congreso Federal del PSOE. Entonces, la lista que él encabezó se impuso a la que lideró la parlamentaria Gloria Sánchez.

En la agrupación "Pablo Iglesias", nuestra cabeza de lista será la concejala del Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz, Marian Gutérrez (una tía estupenda, por cierto).

Ambos, Iván y Marian, un afiliado de base y una concejala, se medirán con las listas que impulsará el Secretario General del PSE-EE de Álava y Secretario General del Grupo Parlamentario Socialista Vasco, Txarli Prieto. Públicamente no se pueden contar todas las interioridades. Sólo diré que la gran diferencia entre ambas planchas es obvia: las de Iván y Marian las hemos elegido entre más de un centenar de militantes; las alternativas (o las oficialistas, según se mire), no se han elaborado en un proceso abierto.

Atentos (y atentas).

domingo, 6 de enero de 2013

Nuevo año, nuevos sueños

Por suerte, este año he pasado unos días súper afectivos, con mis amigos (familia incluída), espero que os haya ido bien también.

Además de haber sido mi cumple ayer, me han visitado Olentzero y SSMM, y a pesar de la crisis, no se han portado nada mal. De todos, los dos mejores regalos, los he recibido hoy. Dos regalos para seguir soñando que otra Euskadi es posible... qué leches, que otro Mundo es posible!

















Yo os dejo este, espero que lo disfrutéis:




Un saludo y que el nuevo año os traiga nuevos sueños.

miércoles, 2 de enero de 2013

Debate + Transparencia + Participación = Mejor Democracia

Debate. Un ejemplo es lo que diferentes compañeras y compañeros alaveses del PSE-EE llevamos desde la primavera discutiendo en cinco grupos diferentes y que han dado como fruto cinco documentos. Se pueden consultar pinchando aquí. Eso es lo que queremos hacer en el Partido.

Transparencia. Un ejemplo es el apartado "Balance" que se puede observar en el margen derecho del blog regeneracion2013.com, en el que se especifican todos los ingresos y los gastos que tienen los compañeros y compañeras que están trabajando una alternativa en clave de regeneración para el PSE-EE de Álava. Eso es lo que queremos hacer en el Partido.

Participación. Un ejemplo será el proceso para decidir nuestras candidaturas de cara a la elección de delegados en las agrupaciones de Vitoria-Gasteiz (primarias y listas abiertas), así como para decidir nuestra candidatura a la Secretaría General del PSE-EE de Álava (primarias). Eso es lo que queremos hacer en el Partido.

Es posible que sumando el Debate, la Transparencia y la Participación, obtuviérmamos una Mejor Democracia. O no. Desde luego, como sí se obtiene es predicando con el ejemplo, haciendo lo que se dice que se va a hacer. Es la forma (la única?) de recuperar parte de la crecibilidad que como socialistas hemos perdido en los últimos tiempos.

Urte berri on!