
Urkullu, los máximos dirigentes del PNV y algunos responsables institucionales de esta formación se pasaron los primeros meses de esta legislatura (algunos incluso siguen haciéndolo hoy) deslegitimando las principales instituciones del país.
Arremetieron contra la Lehendakaritza (y siguen haciéndolo ocasionalmente), porque el PSE-EE llegó a ella de la mano del PP vasco; o se cebaron (y siguen haciéndolo ocasionalmente) con el lehendakari de Euskadi con argumentos de tipo personal en su mayor parte falaces. Faltaron al respeto del Gobierno Vasco(y siguen haciéndolo ocasionalmente), diciendo que se trata de un gobierno "ocupa", como si no hubiera habido unas elecciones democráticas que antecedieron a la investidura del lehendakari y a la formación del gobierno; o insultaron a la inteligencia de la ciudadanía (y siguen haciéndolo ocasionalmente) diciendo que es un gobierno ilegítimo porque el PSE-EE no fue la fuerza más votada, olvidando deliberadamente que en Gipuzkoa y en Álava quien dirige las Diputaciones es el PNV, habiendo sido 2ª y 3ª fuerza respectivamente. Y deslegitimaron la institución clave de nuestro autogobierno, el Parlamento Vasco (y siguen haciéndolo ocasionalmente), diciendo que está mutilado, porque quienes están ilegalizados (tras sentencias del TS, TC y Estrasburgo) no están representados en la Cámara.
Estos argumentos han sido utilizados sin reparar en el desprestigio en el que podrían someter a nuestras instituciones, que seguirán ahí después de Patxi López, gobierne quien gobierne en el futuro, existan las mayorías parlamentarias que existan.
Como decía, Urkullu, los máximos dirigentes del PNV y algunos responsables institucionales de esta formación han deslegitimado demasiado las principales instituciones del país. No deberían sorprenderse ahora por el hecho de que algunos de sus afiliados, con una suficiencia digna de mejor causa, den plantón al Parlamento Vasco. No deberían rasgarse las vestiduras ahora por el hecho de tener afiliados insumisos, no ya con las normas del partido nacionalista, sino con las normas de la democracia. No deberían lamentarse ahora por el hecho de tener un líder del partido en Álava que piensa que las instituciones son un batzoki y que, por tanto, puede hacer y decir lo que le venga en gana, sin tener que dar explicaciones a nadie.
En cualquier caso, no es suficiente hacer llamamientos a los "rebeldes" a que elijan o bien "colaborar con el Parlamento Vasco" o bien "entreguen el carnet del partido", como si las dos cosas – el Parlamento y el partido – estuvieran al mismo nivel. Ya es lamentable que Urkullu sólo alce la voz para que "el nombre del partido quede limpio", y no haya tenido a bien levantarla aún para que quede limpio el nombre de las instituciones vascas, que tan vilipendiadas están siendo por algunos de los suyos. A tenor de este llamamiento, parece que Gerenabarrena no es el único que confunde el Parlamento con un batzoki.
Y de cualquier modo, la asistencia al Parlamento Vasco de los comparecientes, afortunadamente, no depende las órdenes de Urkullu, sino que viene determinada por la ley y, por tanto, se producirá tarde o temprano. Y quien no venga, tendrá que rendir cuentas ante la Justicia (art. 502 del Código Penal). Porque para el buen funcionamiento de la institución parlamentaria y de la comisión de investigación, no hace falta la buena voluntad del PNV. Porque las instituciones son más importantes que los partidos políticos, están por encima de ellos y funcionan. A veces, demasiado últimamente, a pesar del PNV.
Otra cosa distinta es el lugar en el que queda la autoridad de Urkullu y quienes le apoyan en todo este lío. Porque Urkullu dijo que eran “los primeros interesados” en aclarar lo ocurrido, no obstante lo cual su grupo parlamentario no tuvo a bien sumarse al resto de los partidos políticos que apoyamos la comisión de investigación. Porque Urkullu también dijo que “no tenían nada que ocultar”, a pesar de algunos de sus afiliados no están actuando de esa forma precisamente a la hora de rendir cuentas al Parlamento. Y porque Urkullu se ha desgañitado reclamando el carnet a los presuntos implicados en la trama de corrupción y espionaje, aunque también es cierto que no le han hecho el más mínimo caso. Quizás debería ir pensando en alguna otra alternativa, que seguro que las hay, porque recuerdo que por cosas menos graves echaron a Guevara.
En fin. De aquellos polvos, estos lodos. O lo que es lo mismo, se recoge lo que se siembra.