domingo, 29 de mayo de 2016

¿Qué ha cambiado?

No hay una definición exacta del significado de desafección política. La idea más o menos compartida es que se trata de un sentimiento de antipatía hacia actividad política-institucional y de partidos. 

A juzgar por las respuestas que dan la ciudadanía y los teóricos de la materia, las razones que la originan son varias y variadas. Una de las más citadas es el incumplimiento de las promesas, la incoherencia, o las actuaciones en contra de lo que se ha dicho. Y se hace con total impunidad, pensando que la gente es imbécil. 

No hay más que abrir Google y escribir “promesas políticas incumplidas” para comprobar que se podrían poner centenares de ejemplos. Me centraré en uno muy cercano. 

Como recordarán, tras las últimas elecciones locales, el candidato del tercer partido político fue aupado a la Alcaldía de la ciudad con los votos del segundo, del quinto y del sexto partido respectivamente. Los socialistas, que fueron cuartos, no la respaldaron esta operación que compartían porque el PNV no convirtió en alcaldesa de Andoain a la candidata socialista. Como castigo al PNV, la cúpula vasca del PSE-EE ordenó a sus concejales de Vitoria-Gasteiz no votar a Urtaran y, por supuesto, no incorporarse al gobierno. Puede gustar más o menos la explicación dada en su día a esta posición, pero era una explicación. 
El lunes supimos que el PSE-EE se incorporaba a las tareas de gobierno en la ciudad y que, como consecuencia, la partida de retribuciones crecerá 100.000 euros. ¿Qué explica ahora esta decisión? ¿Por qué uno se incorpora al gobierno de un alcalde al que no votó? ¿Acaso ya hay una alcaldesa socialista en Andoain? ¿Qué ha cambiado? 

Que la gente sienta desafección política en absoluto significa que no esté interesada y que no se entere de lo que pasa en política. Mucho me temo que donde no se enteran es en los despachos de algunos partidos e instituciones, porque viven en otra realidad. 



domingo, 15 de mayo de 2016

PSOE y PODEMOS ante el #15M un lustro después

Hace ya tres años que matriculé en la UPV-EHU un proyecto de investigación titulado "Las razones teóricas de la desafección política en España". Y como suele ser habitual, la intención original de mi trabajo se parecerá poco al resultado final que espero poder presentar este año. 

He encontrado muchas explicaciones que ofrecen los teóricos a la desafección política en nuestro país y en otros países. Otro día escribiré al respecto. Pero una vez hecho el listado de razones, me centré en la posibles soluciones.

Algunas de las soluciones teóricas las he encontrado en los libros, pero otras muchas las recogí de los documentos que se acordaron en las plazas y en las asambleas del 15-M.

Tras buscar las razones y algunas soluciones e interpretaciones de lo que estaba ocurriendo, pasé a la acción.

Me puse a medir el respaldo de militantes y dirigentes de dos partidos políticos, uno nuevo (PODEMOS) y uno clásico (PSOE) a una serie de diagnósticos de la realidad y soluciones impulsadas hace un lustro, en lo que fue el mayor movimiento transformador de la realidad social de nuestro país desde la Transición a la Democracia.

En las dos tablas que aparecen en este post se puede observar el mayor o menor apoyo de los militantes y dirigentes que he entrevistado para llevar a cabo mi proyecto de investigación.

En cada casilla de respuesta aparece un 1, un 2, un 3 o un 4, que se corresponden con las cuatro posibles respuestas a cada pregunta: TOTALMENTE DE ACUERDO, BASTANTE DE ACUERDO, POCO DE ACUERDO y NADA DE ACUERDO.

Pregunté a militantes y dirigentes del PSOE y PODEMOS sobre su grado de acuerdo con las siguientes propuestas o afirmaciones:
9.a. Cambio ley electoral para que haya listas abiertas en España.
9.b. Cambio de la ley electoral para hacer una circunscripción única en España.
9.c. Cambio de la ley electoral para hacer un sistema auténticamente representativo y proporcional, que refleje todas las voluntades sociales, incluyendo la representación del voto blanco y del voto nulo.
9.d. Que los imputados por corrupción no puedan ir en las listas electorales. 
9.e. Que los condenados por corrupción no puedan ir en las listas electorales.
9.f. Los delitos de corrupción no deberían prescribir a efectos de representación pública.
9.g. No existe una efectiva separación entre el legislativo, el ejecutivo y el judicial.
9.h. El Ejecutivo no debería proponer miembros para el TC.
9.i. Hace falta reducir los cargos de libre designación.

Sin necesidad de volverse loco interpretando cada una de las respuestas en función de diferentes variables (partido de pertenencia, zona geográfica de residencia, sexo ó edad), basta con fijarse en el color verde: a más verde, mayor apoyo a cada una de las propuestas; a menos verde, menor respaldo.

Para quienes no quieran entretenerse a mirar los detalles de la batería de cuestiones descritas, les diré que, aunque también hay algunas similitudes (en aspectos como el tratamiento a los candidatos investigados o condenados por delitos de corrupción), hay grandes diferencias entre militantes del PSOE y de PODEMOS, así como entre sus dirigentes (en lo relacionado con las listas abiertas, el sistema electoral o el diagnóstico sobre la separación de poderes).

Evidentemente son cuestiones muy generales. Pero hay que recordar que la inmensa mayoría de la ciudadanía española respaldaba los planteamientos del 15-M. Seguramente esas diferencias a la hora de interpretar la realidad, están el origen de muchas de las cosas que hoy están ocurriendo en la política española y, particularmente, en la contienda entre ambas formaciones políticas y en su resolución dentro de mes y medio.

De cualquier modo, #feliz15M


domingo, 1 de mayo de 2016

Algo va mal

Prácticamente coincidiendo con la teorización de Montesquieu en torno a la separación de los tres poderes, Burke popularizaba el cuarto poder, en alusión a la gran influencia que ejercía la prensa en aquellos momentos, mediados del siglo dieciocho. Lo más probable es que Burke no tuviera ni pajolera idea de lo influyente que iba a ser ese cuarto poder unos decenios después, con la aparición y uso generalizado de la radio y la televisión. 

Hoy, sin embargo, se abre camino la idea de que ese cuart poder es normalmente el brazo ejecutor de las estrategias e intereses de las empresas que los sustentan económicamente. De modo que la fundamental independencia de los medios de comunicación, está más que en cuestión.

Pero, ¿y qué hay de los otros tres poderes? ¿Son independientes? Porque hay quienes piensan que los parlamentos, los gobiernos y los jueces son meros instrumentos en manos de otro poder. Un poder que no elige la ciudadanía, puesto que no se presenta a las elecciones y que, por tanto, nunca tiene que rendir cuentas de sus actos.

Sin ser yo un defensor de esta teoría, sí creo que la política, en todas sus expresiones, está en demasiados sitios y, sin embargo, no manda en casi ninguno. La política no manda en la banca, pero sí hay políticos en los consejos de entidades financieras; las energéticas no son dirigidas por la política, pero sí hay políticos sentados en sus consejos de administración; los partidos no mandan en el poder judicial, pero sí hay políticos en los órganos de gobierno de la justicia. Y podría seguir.

Este afán “okupa” de la política y los partidos puede transmitir a la ciudadanía la idea de que la política manda en todo. Y por tanto, en situaciones como la de hoy, en la que hay muchos problemas y pocas soluciones, la gente sitúa a la política como el tercer gran problema del país, tras la corrupción y el desempleo. Algo va mal.