lunes, 14 de septiembre de 2015

España/Reset

"La estructura interna de un partido no está sujeta a los criterios de transparencia ni a la exigencia de rendir cuentas a la que deben someterse los cargos y las autoridades públicas. No sabemos quién obedece ni quién manda. Un partido es una entidad completamente opaca para el ciudadano, incluso para el que dice representar.
Esta circunstancia se agrava cuando ese partido gana las elecciones (...). Los partidos no solo trasladan a las administraciones públicas su opacidad de procedimientos: también integran a muchos de sus 'funcionarios'. Cuanto mayores sean las ambiciones de un partido y el peso de su organización interna, mayor es la profesionalización de las personas que trabajan para el partido, hasta el punto de que se crea una clase política que vive del sueldo del Estado pero cuyo cargo depende de la discrecionalidad del partido. Como el partido no puede pagar a un número ilimitado de funcionarios propios, y como esta clase de trabajador puede tener dificultades para integrarse en el mercado laboral (porque su gran virtud es la lealtad política), la tentación pasa por reubicarlo dentro de la administración.
Así es como se generan sumisiones (la lealtad hacia quien lo colocó), clientelismo (grandes presupuestos a manejar con los que se pueden recabar apoyos futuros) y también el establecimiento de una doble jerarquía cuya lógica le impone al secretario general del partido que no solo debe ser un buen líder político con ideas efectivas y capaz de conectar con la sociedad: tiene que ser también un buen jefe de su propia burocracia, debe dirigir el juego de incentivos y sanciones con los que gobierna el hipertrofiado grueso de funcionarios que lo sostienen a él y a su partido."

Próximamente escribiré una crítica sobre el libro. Pero hoy solo destaco esta cita (páginas 24 y 25) del la obra ESPAÑA/RESET. Un libro escrito por los "revolucionarios" catedráticos en Ciencia Política Fernando Vallespín y Joan Subirats. Y no, no es de hace 15 años, sino que es de este año 2015, el año en el que la regeneración se puso de moda... en los discursos, claro!

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