sábado, 25 de enero de 2014

Cómo propiciar el cambio

Hoy son pocos los ciudadanos que no critican a la política. Sin duda, la situación de crisis y desempleo que vivimos provoca una creciente desafección hacia ella y hacia los representantes públicos. Pero la crisis no es la única explicación a esta situación. Los estudios del Centro de Investigaciones Sociológicas, así como los de otros organismos públicos y privados, vienen mostrando que la política y los partidos políticos están en su momento más bajo de credibilidad de los últimos 35 años. Que son percibidos como un problema, más que como una solución. Y los brotes verdes que parecen estar floreciendo en el terreno económico no harán desaparecer este estado de cosas de la noche a la mañana.

Las razones para explicar esta percepción tan negativa son múltiples. Señalaré algunas de las reflexiones o críticas hacia la política actual más populares. Se dice que no se piensa en el largo plazo, que las decisiones obedecen a la coyuntura y a los intereses más inmediatos de quienes las toman. Se dice que la política no es transparente, lo que facilita la corrupción. Se dice que no hay autocrítica ni, por tanto, evaluación de las decisiones adoptadas para mejorar en el futuro. O se dice que la política se ha convertido en un modus viviendi para unos pocos, que están siempre los mismos, que no hay renovación.

Pienso que, efectivamente, las cuatro críticas tienen su fundamento. Y sin duda, la política tiene que cambiar. Pero, ¿y cada uno de nosotros y nosotras? ¿Predicamos con el ejemplo? ¿O practicamos en nuestra vida las mismas cosas que criticamos de la política?

Pongamos por caso un sector que también tiene que ver con la situación de crisis actual, el empresarial. ¿Acaso todos aquellos empresarios que critican la política de vuelo corto, cuentan con un Plan Estratégico y con una mirada de futuro para su empresa? Porque, como en la política, es fundamental que toda empresa disponga de los instrumentos que le permitan prever las tendencias globales y los movimientos en su mercado más cercano. Y así poder diseñar las decisiones y anticiparse adecuadamente.

¿Hay transparencia en las empresas a nivel general? En demasiadas ocasiones, la opacidad de quienes dirigen impide que los empleados conozcan debidamente los balances, la política salarial o los objetivos de la empresa. Y sin transparencia, es imposible transmitir y generar confianza.

¿Se hace auténtica evaluación y autocrítica en las empresas? Porque es clave juntarse de forma metódica con el equipo y evaluar el grado de cumplimiento de cada una de las acciones concretas. Esta autocrítica que facilita el control de los resultados obtenidos, al tiempo que permite ajustar los objetivos a futuro.

¿Se planifica adecuadamente el relevo generacional en nuestras empresas, pequeñas y medianas empresas familiares en su inmensa mayoría? Los datos son elocuentes: en España, de cada 100 empresas familiares, sólo 30 superan el tránsito de la primera a la segunda generación; y de las 30 anteriores, sólo 15 pasan a la tercera generación. Así pues, parece vital contar con una estrategia de relevo si se quiere garantizar su continuidad.

En definitiva, la mayoría compartiremos que en política hay demasiados proyectos impuestos por la coyuntura, que no hay la transparencia debida, que se autocritican poco las decisiones que se adoptan y que no se produce el necesario relevo hacia personas "con menos mochila" para liderar los retos del futuro.

Espero que además de compartir las críticas, aspiremos a cambiar esa realidad. Tomemos buena nota de lo que está sucediéndole hoy a la política y, a partir de ahí, propiciemos el cambio predicando con el ejemplo en nuestras empresas, en nuestras organizaciones, en nuestra comunidad, en nuestra casa. Es la única forma de hacerlo.



(Artículo publicado en El Correo y Diario Vasco)

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