jueves, 27 de diciembre de 2012

Para buscar a los enemigos de la democracia no hace falta irse muy lejos

Página 14, segundo párrafo: "Para los antiguos griegos, los dioses castigan el orgullo de las personas que quieren ocupar su lugar y creen que pueden decidirlo todo. Para los cristianos, el hombre carga desde que nace con el pecado original, que limita seriamente sus aspiraciones. Los habitantes de los países democráticos modernos no creen necesariamente en los dioses ni en el pecado original, pero el papel de freno de sus aspiraciones lo desempeña la propia complejidad del tejido social y del régimen democrático, las múltiples exigencias que éste tiene que concilair y los intereses divergentes que intenta satisfacer. El primer enemigo de la democracia es la simplificación, que reduce lo plural a lo único y abre así el camino a la desmesura".

Este párrafo me enganchó a un ensayo que habla del pasado, muestra un compromiso con el presente, pero que sobre todo, en mi opinión, da una serie de pautas de lo que no debe ser el futuro. Y para evitar un futuro indeseable no debemos protegernos de fantasmas, de manos negras, del otro, del enemigo exterior. No, nuestros mayores peligros residen en nuestro interior, en nuestras pautas de conducta: en el mesianismo (sé cómo arreglar el mundo y lo voy a hacer como sea), en el ultraliberalismo (las penurias de los parias son daños colaterales por el bien de la economía) y el populismo y la xenofobia (crecimiento del nacionalismo excluyente).

A mí me gusta su tesis porque parte de la base de que nuestro destino no es más que la suma de las voluntades de todos y cada uno de nosotros y nosotras. Y me parece especialmente sugerente su idea de provocar una "primavera europea". Como depende de nuestra voluntad, ¿por qué esperar a Europa? ¿Y por qué esperar a España? ¿Qué tal si intentamos cambiar nuestro ámbito más cercano? Si lo que hacemos es bueno y se tiene que contagiar, ya se contagiará, ya!!!

Resumen de la presentación del libro en Madrid a cargo de Todorov pinchando aquí.

lunes, 24 de diciembre de 2012

Feliz noche

Puta mierda de día! Amanece casi despejado, voy a salir a la calle y (primera buena noticia) se me rompen las únicas gafas que tengo en casa.



"No pasa nada - pienso para mí -, estírate un poco y en las compras de última hora, añade unas gafas al presupuesto".
 
Llego a la panadería de todos los fines de semana, compro el pan para el desayuno, pillo el periódico y (segunda mala noticia) me entero de que hoy cobro casi la mitad que ayer.

Se jodió la compra de última hora! Casi que me vuelvo a la cama...




PD. En serio ya. Feliz noche a todas y todos, que disfrutéis mucho de la familia. Y gracias a los dos profesionales del periodismo con los que he hablado, tanto para la entrevista de ayer, como para la corrección de hoy.

jueves, 20 de diciembre de 2012

Regenerar el PSE - EE Birsortzea

Hoy hemos presentado 5 docuementos para el debate en el PSE-EE de Álava:

- Fiscalidad:  http://www.regeneracion2013.com/2012/11/economia-y-fiscalidad.html

- Desarrollo sostenible:  http://www.regeneracion2013.com/2012/11/medio-ambiente-desarrollo-sostenible-y.html

- Modelo socialdemócrata de sociedad:  http://www.regeneracion2013.com/2012/11/un-modelo-socialdemocrata-para-una.html

- Paz y convivencia:  http://www.regeneracion2013.com/2012/11/paz-y-convivencia.html

- Modelo de partido:  http://www.regeneracion2013.com/2012/11/modelo-de-partido.html

No son dogmas de fe, no son la solucion a los problemas... ni falta que hace. Sencillamente pretenden ser una aportación para el debate. A ver.


lunes, 17 de diciembre de 2012

Las siete diferencias




 Soy consciente de que existen muchas más que siete. También lo soy de que hay muchas similitudes. Pero me parece que puede resultar suficientemente gráfico explicar siete diferencias entre los primeros pasos del actual Gobierno Vasco y su lehendakari, respecto del saliente:

1. La fundamental. El Gobierno Vasco que hasta hoy mismo ha presidido Patxi López, ha sido el primero (y el último, esperemos) que entró bajo la amenaza directa del terrorismo de ETA. El de Urkullu es el primer gobierno que toma posesión en Paz. No explico la titánica tarea desarrollada en la última década por los responsables salientes para propiciar este escenario.

2. El lehendakari López fue investido con 39 votos de 75 (UPyD también le votó) en virtud de un acuerdo político entre el PSE-EE y el PP del País Vasco que, con algunos encontronazos lógicos, le garantizó mayoría absoluta y estabilidad para las cuestiones fundamentales durante tres años. El Gobierno del PNV comienza su andadura con el apoyo exclusivo de los suyos, 27 parlamentarios, sin ningún acuerdo de estabilidad con ningún partido por primera vez desde la Transición; no sólo es incoherente con lo denunciado por el propio Urkullu cuando el PSE-EE se quedó en minoría hace un año, sino que además parece temerario en la actual situación económico-política.

3. Patxi López fue investido lehendakari tras una exagerada y continuada (hasta el último día de su mandato) campaña de deslegitimación del resultado electoral. Esta campaña la dirigió el primer partido de la oposición y la basó en afirmaciones del recién estrenado lehendakari de este tipo: "López pretende dar un golpe institucional". No cito otras frases tan míticas como ridículas, protagonizadas por Egibar o Arzaulluz, respecto de nuestra "vasquidad", nuestro compromiso con el euskera o lo que le debemos a ETA por aupar a los socialistas Ajuria-Enea. Afortunadamente, ni un solo representante institucional o político ha cuestionado en esta ocasión la legitimidad de las insituciones de la Lehendakaritza ni del Gobierno Vasco. A esto se le llama tranquilidad, normalidad, no-crispación,...

4. El actual lehendakari ha jurado  "humildemente ante Dios y la sociedad, en pie sobre la tierra vasca, y bajo el roble de Gernika, con el recuerdo a nuestros antepasados". El lehendakari López asumió el cargo "de pie en tierra vasca, bajo el árbol de Gernika, ante vosotros, representantes de la ciudadanía vasca, en recuerdo de los antepasados, prometo desde el respeto a la ley desempeñar fielmente mi cargo". No creo que nadie se escandalice si digo que esto supone un retroceso, al menos, de cuatro años. Simbólico, sí, pero retroceso.

5. El traspaso de poderes entre los gobiernos saliente y entrante se ha producido, hasta donde yo sé, con eficacia, responsabilidad y sin estridencias (más allá del escarceo público provocado por una filtración al diario DEIA - no creo que las fuentes fueran socialistas -). Nada de desplantes públicos, ante los funcionarios o en privado. Como debe ser. Los cargos institucionales son de la ciudadanía, por tanto nadie debería considerarlos como propios... ni siquiera en Euskadi, en nombre de la "nuestros antepasados"!

6. Como consecuencia de la anterior diferencia, el nuevo Gobierno Vasco no se va a encontrar con subvenciones o gastos "raros" llevados a cabo por el Gobierno en funciones. Aún recuerdo una subvención del Gobierno Ibarretxe, ya en funciones, a la Fundación Sabino Arana por valor de 3 millones de euros.

7. El Gobierno (y la concepción de la política) de Urkullu parece que va a ser muy aburrido, gris, previsible. Hay quien dice que la política debe ser aburrida, que ese es uno de los elementos que garantizan la "buena política". Si esto es así, esta es una ventaja con relación al anterior gobierno. No obstante, yo discrepo, no me gusta el gris, no me gusta el aburrimiento y, respecto de la previsibilidad, es fácil recordar que este también fue un firme compromiso de Mariano Rajoy...




miércoles, 12 de diciembre de 2012

Política para apolíticos

¿A qué se debe el creciente divorcio entre ciudadanos y partidos? ¿Sobran políticos y faltan expertos? ¿Representan los políticos a quienes dicen representar? ¿Viviríamos mejor sin política? ¿Padecemos un exceso de burocracia? ¿Podrá internet resolver los males de la política democrática?

Son apenas seis de las decenas de preguntas se se tratan de responder en un ensayo (o en una serie de mini-ensayos) titulado "Política para apolíticos. Contra la dimisión de los ciudadanos", en el que la justificación inicial que hace Josep M. Vallés es especialmente sugestiva.

Algunas de las respuestas pueden causar una sensación decepcionante – “vaya, eso también se me había ocurrido a mí”, pensará el lector en más de una ocasión –, pero es que muchas veces se trata sencillamente de aplicar el sentido común en clave de progreso al conocimiento de la realidad socio-política que nos está tocando vivir. Eso hacen, a mi juicio, los diez profesores universitarios que escriben esta obra. Y eso sencillamente hace recomendable su lectura.

Pinchando aquí puedes encontrar el índice y el prólogo de Vallés que he mencionado.

sábado, 1 de diciembre de 2012

Construir la convivencia desde la izquierda.

Entrevista en GARA.

I.IRIONDO. Miembro de la Comisión Ejecutiva del PSE, el próximo congreso y la afiliación alavesa dirán si Óscar Rodríguez sigue en puestos de dirección. Ha ocupado puestos clave en el partido y lo conoce bien desde hace años.

¿Qué le ha pasado al PSE para perder un tercio de sus votos estando en el Gobierno?
Ya dijo Patxi López que no había sido un buen resultado y que el viejo partido se puede estar convirtiendo en un partido viejo. Ahora que se ha abierto un periodo congresual llega el tiempo de hablar de qué políticas tenemos que hacer; en segundo lugar, de cómo mejoramos ese viejo partido para hacerlo útil; y en tercer lugar y por ese orden, para hablar de nuevos liderazgos si fuera necesario.

Esa pérdida de votos se produce cuando han liderado por primera vez el Gobierno de Lakua. Y la lectura que hace una semana hizo el lehendakari fue la de una legislatura épica en la que se había hecho todo bien...
Una de las características en Euskadi es que la buena gestión se supone. Había algunos que decían que se iba a secar el Urumea si llegaba un lehendakari socialista, y ni se ha secado el Urumea ni ha desaparecido el euskara, ni se ha roto la identidad vasca ni nada por el estilo. Creo que hemos hecho una buena gestión pero no era eso lo que se votaba en estas elecciones. Era condición sine qua non para presentarse, pero no era lo que iba a determinar las elecciones. De todas formas, esta legislatura ha tenido tres cosas, que no sé si el tiempo las reconocerá, yo creo que sí. La primera, que se ha luchado contra la crisis intentado mantener los pilares del Estado de Bienestar. O sea, hemos puesto el autogobierno al servicio del Estado de Bienestar, intentando no recortar educación, sanidad y políticas sociales. En segundo lugar se ha tratado de tranquilizar la vida política e institucional en Euskadi, y creo que en gran medida se ha parado la crispación política que había. No es un logro exclusivo del Gobierno pero creo que ha trabajado para ello. Y en tercer lugar el terrorismo ha desaparecido, y no creo que haya sido por ciencia infusa. Ha habido muchos factores, pero el cambio de gobierno y las políticas que hizo, especialmente en sus primeros años de legislatura, han sido determinantes para la decisión que adoptó ETA y para el nuevo rumbo de la izquierda abertzale.

Las políticas del Gobierno fueron principalmente prohibir las fotos de los presos y retirar pancartas. No parece que eso haya sido determinante...
La deslegitimación social del terrorismo era una asignatura pendiente en Euskadi. Yo siempre había vivido en un ambiente en el que de alguna forma se legitimaba: «algo habrán hecho», «se lo merecen», «no son todo lo vasco que debieran»... Que haya llegado un Gobierno, que era necesario que fuera no nacionalista, para deslegitimar esas actitudes, ha sido fundamental para negar respaldo social a esas tesis. Eso, junto a las políticas de tipo legal e institucional que se habían hecho desde el Gobierno del Estado, ha contribuido a esa decisión.

¿La imagen que va a quedar del día que ETA anunció el fin de la lucha armada va a ser la del lehendakari en un tren a miles de kilómetros?
En los libros de historia nuestros hijos leerán lo importante y no las anécdotas, que ETA echó la persiana con un lehendakari y un presidente del Gobierno español socialistas. La novena legislatura vasca pasará a la historia por haber sido la de la paz. Ahora llega otra legislatura con otros retos, bien complicados, por cierto.

López ha acuñado la frase de «el viejo partido se está convirtiendo en un partido viejo». Alguna responsabilidad tendrá el secretario general, ¿no?
Ahora hay mucha gente que culpa a Zapatero de todos los males del PSOE, pero lo cierto es que cuando planteaba algo en el Comité Federal, la mayor parte de las veces se aprobaban por unanimidad. Seguro que Zapatero tiene mucha responsabilidad en las decisiones, muchas buenas y otras malas, que ha tomado, pero era compartida. Lo mismo ocurre en Euskadi: Patxi López ha podido acertar, se ha podido equivocar... pero lo ha hecho con prácticamente la unanimidad del partido.

Se habla de cambio de ideas y de personas, pero da la impresión de que se cambiarán las personas de un nivel pero el que pilotaba el barco se va a quedar. ¿No es contradictorio con la idea de renovación?
Patxi López y Jesús Eguiguren han llevado al PSE a su mejor momento desde la transición. Y ahora mismo, en el PSE, la persona de mayor referencia social y la que desde dentro creemos que mejor puede pilotar la renovación es Patxi López, por su autoridad y porque ya sabemos que él no aspira a estar toda la vida dirigiendo el PSE, sino que se ha comprometido a pilotar una renovación. El se ha postulado para asumir esa responsabilidad y la mayoría del partido lo acepta de buen grado.

¿Cuáles son los cambios que debe hacer el PSE?
No se trata de girar a la izquierda, sino de hacer hincapié y ganar con la calle más políticas de izquierda. Me explico: en el Parlamento vasco hay ahora dos partidos de derecha, dos de izquierdas y UPyD. El PSE tiene la oportunidad de marcar la agenda política en los próximos cuatro años en clave de izquierda. El PSE tiene que buscar a las izquierdas, en el Parlamento y en la calle, para defender las políticas sociales y el Estado de Bienestar, para hacer una reforma fiscal y luchar de forma más eficaz contra el fraude, para hablar de regeneración política y hacer una reforma de la arquitectura institucional. Y debe mirar a las izquierdas, y concretamente a la izquierda abertzale, para construir la convivencia. La novena legislatura fue la de la paz y la décima debe ser la de construir la convivencia, y también se puede construir desde la izquierda. Yo apuesto por ello.

En la pasada legislatura usted fue secretario general del grupo parlamentario y para esta ni le pusieron en la candidatura. ¿Se siente purgado?
Bueno... Juan Carlos Alonso, que es el que está siendo nuestro portavoz hasta el momento, dijo que «lo que está a la luz no requiere candil». Yo no voy a estar mirando atrás hacia mi persona. Ha pasado lo que ha pasado y lo asumo. Me hubiera disgustado más que los militantes, con listas abiertas, no me hubieran votado. Eso me habría hecho dudar de mí mismo. No han sido los militantes quienes me han dejado fuera de la lista. No pasa nada. A otra cosa.

¿Qué pasa en el PSE de Araba?
Que a los problemas que tiene la socialdemocracia europea, los de la española y los de la vasca, aquí se añade algún otro. Por ejemplo, en las elecciones locales la pérdida del voto en España fue del 21%, en Euskadi del 26% y en Álava del 37%. Y, concretando más, en Vitoria fue del 39%. Así que, además de los factores generales que lastraban al PSOE, aquí había algunos factores propios. Estamos tratando de ver cuáles son. Creemos que uno de ellos es que el PSE está perdiendo referencia social, está dejando de ser un instrumento útil para la gente, porque el PSE en Álava no es permeable. Lo que planteamos es que se abra una reflexión en la que se pueda hacer autocrítica y analizarlo todo. No hay peor ciego que el que no quiere ver. Si elección tras elección perdemos más votos que la media, algo estamos haciendo mal.

Una treintena de dirigentes y militantes presentaron el jueves un manifiesto por la regeneración. ¿Puede resumirlo?
Planteamos, básicamente, algo previo al debate de ideas y personas: una reflexión en torno a valores. El PSE necesita una regeneración profunda, de abajo arriba; que se aproveche todo el capital humano que tenemos, con las diferentes formas de pensar de nuestros militantes y votantes; el trabajo dedicado a la política de quienes dirigen la organización; ser austeros y honestos en la gestión del partido y de las instituciones; y propiciar el debate, la transparencia y la participación.

Ese parece un catálogo de acusaciones o reproches a quien actualmente lleva las riendas del partido en Araba...
El reproche está en la sociedad. Lo que hacemos en ese documento de valores es recoger lo que estamos percibiendo entre los militantes, simpatizantes y votantes, en la calle. Es importante lo que pasa entre las cuatro paredes del partido, pero tiene que haber sintonía con lo que piensa la calle. No es un reproche a nadie. Se trata de recoger lo que nosotros creemos que están pidiendo en Álava las izquierdas, las personas progresistas no nacionalistas.

Pero cuando alguien dice que los dirigentes no deben acumular cargos internos e institucionales y además sus actividades privadas, que debe ser honesto, que debe vivir como piensa para no acabar pensando como vive... no es difícil pensar que algún reproche se está haciendo a quien no cumple con eso...
Rubalcaba dijo exactamente estas dos frases en la campaña de las generales de noviembre y no creo que se refiriera ni a sí mismo ni a Zapatero.

Rubalcaba no es del sector crítico en un territorio pequeño...
Es que yo no soy del sector crítico, eso es un apellido que nos ponen. Soy tan oficial como Rodolfo Ares, tan del PSE como el que más. No me siento de un sector del partido, sino del PSE.

¿Le da pena no seguir en el Parlamento?
No por estar allí, sino por los retos que hay por delante y porque el Parlamento, si sabemos aprovecharlo, va a ser una fábrica de acuerdos en clave de progreso. Ahí están ahora el reto de la regeneración política, del mantenimiento del Estado de Bienestar con una reforma fiscal atrevida, y el construir la convivencia por la izquierda. Por lo demás, se me están abriendo unos caminos que tienen que ver con la política desde otros puntos de vista que me apasionan muchísimo. Es otra etapa. Pero yo no me he ido a ningún lado. Sigo militando en el PSE y tendré las responsabilidades que los militantes quieran que tenga.

Hablaba antes de los acuerdos de izquierdas en el Parlamento. ¿Coincidir muchas veces con EH Bildu no puede chirriar en algunos sectores del partido?
El PSE recoge muchas sensibilidades y siempre que hacemos un acuerdo con el PNV hay gente a la que le chirría; cuando lo hacemos con el PP, a otros... Lo que aspiro es a que mi partido pueda hacer acuerdos con la izquierda abertzale y que esos acuerdos chirríen lo mismo que el resto. Que chirríen lo normal. Hasta ahora no se han podido hacer, por las condiciones que no se han dado en Euskadi en los últimos treinta años. Habrá gente a la que le guste más y a la que le guste menos. Y todavía la izquierda abertzale creo que tiene un recorrido por hacer y explicaciones que dar a la ciudadanía vasca para que esos acuerdos se puedan dar con normalidad. Pero esas explicaciones que la izquierda abertzale debe a la ciudadanía vasca, se dan mejor desde donde está Hasier Arraiz [en el Parlamento] que desde donde está Arnaldo Otegi [en prisión].


Ver en gara.info.