lunes, 28 de mayo de 2012

Raca-raca-raca-raca...

Ayer se produjo un debate que no había tenido lugar en 32 años en el Parlamento Vasco: un pleno monográfico sobre la necesidad de un sistema tributario más justo, equitativo y progresivo. Y como el impulso ha sido del PSE-EE, comienzo el post colgando la iniciativa que presentamos los 25 parlamentarios, así como la intervención íntegra que ha hecho Pastor.

Subí los resultados (están en http://dandocuenta.blogspot.com/ ) y prometí que hoy haría un comentario. Pero estoy fundidísimo, de modo que voy a pillar uno prestado de mi amigo Txarlie:

Cada vez que se plantea una subida de impuestos en la que paguen más quellos que más tienen, la derecha se pone de uñas, repitiendo un mantra que dice que si apretamos el bolsillo de los ricos, estos se irán del país. Y si los ricos se van del país, se irán sus empresas. Y si se van sus empresas, se perderán puestos de trabajo.


Pero esta creencia es falsa. Tal es así que incluso está siendo desmentida por ... SEGUIR LEYENDO EN Ezkerretik Ekintza - Con Mano Izquierda

miércoles, 23 de mayo de 2012

Sí a la ley municipal

No hay excusas para no sacar una ley municipal (la que sea) 30 años después. Ahí va la intervención que hice en el Parlamento Vasco en nombre del PSE-EE, en defensa del proyecto de ley municipal remitido por el Gobierno Vasco a la Cámara.




lunes, 21 de mayo de 2012

Combatir un ajuste ideológico


Comparto la idea de que la política de ajuste sobre ajuste que está impulsando el Gobierno de Rajoy, de la mano de algunos dirigentes de la UE Europa, no sólo sirve ya para retrasar una recuperación que cada vez vemos más lejana, sino que todo apunta a que no nos va a sacar del atolladero. Pero, más allá de lo económico, el ajuste busca un cambio de modelo y es sobre todo ideológico, en el sentido social, institucional y discursivo.

Es incuestionable que asistimos a un ajuste ideológico en lo social. El Gobierno Rajoy, entusiásticamente apoyado por su recién conseguido poder autonómico, se estrenó cargándose sin pestañear la dependencia, el aún no consolidado cuarto pilar del Estado del Bienestar. Posteriormente, dio un paso atrás de 40 años en cuanto a los derechos de los trabajadores y la función del sindicalismo en España, con la aprobación de la Reforma Laboral. Y en las últimas semanas, ha dado a conocer los recortes en Educación y Sanidad, unos recortes que además de suponer una pérdida en la calidad de la prestación de los servicios básicos, son un paso decidido hacia el fin de su universalidad.

Mi generación, no ha conocido un país sin sindicatos que velasen por el mantenimiento de unas condiciones laborales más o menos dignas, ni sin derecho a recibir educación básica o ser atendido en un centro de salud, al margen de la familia en la que hubiéramos nacido. Pero esto no significa que no lo vayamos a conocer. Y esto supone un cambio sustancial de modelo.

En segundo lugar, estamos ante un ajuste ideológico en lo institucional. Hace ya más de dos años, asistí a un curso que organizaba la Universidad de Alcalá titulado "El reto de la competitividad de la economía española", dirigido por Rodrigo Rato y coordinado por Juan Costa, que contó con la presencia de empresarios de primer nivel, además de con relevantes miembros del Gobierno socialista, una cincuentena de políticos del PP y una nutrida representación de CíU y el PNV. La clave para mejorar la competitividad era la "inexcusable" necesidad de cambio del modelo de Estado, se hablase de lo que se hablara. El Estado de las Autonomías - se decía - rompía la unidad de mercado, la condición necesaria para sacar al país de una crísis que aún no conocíamos al completo.

La forma en la que el Gobierno ha planteado los recortes en Sanidad y Educación, viene a coincidir con la visión que se expresaba en aquel maldito curso. Es igual que las Autonomías -unas más que otras- hayan hecho una gestión eficiente de sus competencias en esta materia. Es igual que existan mecanismos de coordinación interterritorial y órganos para el acuerdo entre el Estado y las Comunidades Autónomas. Es igual que hayamos vivido 30 años ininterrumpidos de progreso e igualación en las condiciones de vida de los ciudadanos del país gracias, entre otras cosas, al Estado Autonómico. Es igual. Y esto también significa un cambio de modelo.

Y en tercer lugar, considero que también empieza a tomar cuerpo un ajuste ideológico en lo discursivo, tan peligroso como los dos anteriores. Ya en la campaña electoral, el candidato Rajoy deslizó más de alguna propuesta con tintes xenófobos, cuando se refería al excesivo volumen de personas inmigrantes que habíamos recibido en los últimos años o que hacían uso de los servicios públicos "de los españoles". Pero nunca como en los últimos tiempos hemos asistido a medidas concretas, que parecen encaminadas a propiciar la segregación y una mayor excitación de las bajas pasiones que todos llevamos dentro. ¿Acaso piensa el Gobierno que van a dejar los médicos de atender a una persona inmigrante que llegue a una consulta con síntomas evidentes de alguna enfermedad contagiosa? ¿O acaso soluciona algún problema en la sanidad pública dejar como única opción para estas personas la asistencia en urgencias? No, pero lo que hacen estas medidas, es poner una alfombra roja a la privatización a plazos de la sanidad.

Cabría preguntarse si está preparada la socialdemocracia para combatir este triple ajuste y cómo debemos hacerlo. Pienso que nuestra acción debe ofrecer alternativas creíbles ante el ajuste ideológico-económico, sin resignarnos ante la máxima del "no hay otra alternativa",.

Podemos y debemos construir una alternativa fiscal, que nos permita sostener los servicios públicos del Estado del Bienestar garantizando su universalidad. Y para ello, debemos hacer que sea más justa. La gente que está en nómina en España paga 26 puntos menos de impuestos que en Suecia o 14 menos que en la media de la UE. Pero en lo que pagan personas más adineradas (el 1% de los más ricos) la diferencia es mucho mayor, pues son 80 puntos menos que en Suecia y 50 menos que la media UE. ¿Alguien se atreve a decir que nuestra fiscalidad no diferencia entre clases sociales?

Podemos y debemos defender el Estado de las Autonomías -en nuestro caso particular, el Autogobierno vasco-, proponiendo una reforma del mismo, haciendo una revisión crítica de las luces y sombras que ha arrojado en los últimos 30 años, que avance hacia una mayor federalización. Sólo quienes creen en el sistema, plantean su reforma. Por eso es necesario poner una alternativa encima de la mesa ya.

Y podemos y debemos combatir el ajuste discursivo hacia el extremismo al que se nos quiere someter, pero para combatir el discurso xenófobo hace falta no renegar de ser quienes somos ni de donde venimos y defender la dignidad de las personas y la igualdad de oportunidades para los más humildes.

Por otro lado, y para finalizar, debemos prestar atención a la calle... Qué digo! Debemos estar en la calle! Mientras se siguen escuchando en boca de responsables de la izquierda frases del tipo "esa no es nuestra gente", "es un movimiento que se creó para desalojarnos del gobierno", o "no tienen ni idea", 8 de cada 10 votantes socialistas, coinciden con los objetivos que plantea el movimiento 15-M. Pienso que debemos ser capaces de liderar a la sociedad, se encuentre ésta donde se encuentre, en las fábricas, en las instituciones o en la calle. Porque o la lidera la socialdemocracia, o corremos el riesgo de que sea liderada por el populismo.


Artículo publicado en Diario Noticias (21.05.12) 

domingo, 20 de mayo de 2012

Autogobierno hacia adentro

El pasado martes, 15 de mayo, con tiempo suficiente por delante en la legislatura, se abrió el plazo para que los grupos parlamentarios presentemos enmiendas a la Ley municipal de Euskadi, para desarrollar y culminar la institucionalización de esta país o, en otros términos, el autogobierno hacia adentro que hemos propugnado siempre desde el PSE-EE y es un compromiso del Gobierno Vasco liderado por el Lehendakari Patxi López. En el próximo mes veremos con nitidez quiénes quieren sacar adelante esta ley y si, de una vez por todas, dejamos de tener el dudoso honor de ser la única Comunidad del Estado sin ley municipal.

Empezaré por hacer dos afirmaciones. La primera: tenemos un entramado institucional complejo. Para 2,2 millones de habitantes, disponemos de hasta cuatro niveles institucionales (Gobierno y Parlamento, tres Diputaciones y tres Juntas Generales, 251 Ayuntamientos y hasta Cuadrillas). Además, como han puesto de manifiesto diferentes estudios (el de la UPV-EHU dirigido por el profesor Serrano en 2005, o el llevado a cabo el pasado año por el Gobierno Vasco), existe un afán competitivo-expansivo entre las diferentes instituciones, lo que provoca en no pocas ocasiones duplicidades e ineficiencias.

Segunda afirmación: el autogobierno vasco no se ha desarrollado hacia adentro adecuadamente. La autonomía se modela en la Constitución en 1978, se define en el Estatuto en 1979, y se empieza a desarrollar hacia adentro a través de la ley de territorios históricos de 1983. Hasta ahí. Formalmente con esta Ley de Territorios Históricos, se culmina el autogobierno, que instaura una suerte de modelo confederal, basado en la bilateralidad interna entre instituciones comunes y forales y con el Estado. Pero en realidad, no hemos desarrollado el autogobierno hasta el final, como la carencia de una Ley Municipal nos está indicando.

Ante esto, el Gobierno del lehendakari Patxi López – de la mano del Grupo Socialista – tomó la iniciativa y, por mandato del Parlamento, propuso la constitución de una comisión para analizar las duplicidades e ineficiencias en el entramado institucional vasco, con el objetivo de mejorar el servicio a la ciudadanía.

Pero es que además, reconociendo la mayoría de edad de los ayuntamientos, ha traído al Parlamento una ley municipal. Una ley que supondría la culminación del desarrollo estatutario hacia adentro y que nos permitiría, con calma, iniciar la revisión de todo nuestro marco normativo tras 30 años de autogobierno vasco. Una ley con tres contenidos esenciales: un catálogo de las posibles competencias de los municipios, el derecho a su participación con voz y voto en el Consejo Vasco de Finanzas, así como la garantía de una financiación estable, para que los ayuntamientos puedan atender las políticas sociales y de bienestar que les reclaman los ciudadanos: sea en la gestión de las ayudas sociales, en materia de vivienda, de juventud, de empleo y tantas otras cuestiones que la gente reclama en primera instancia a sus representantes municipales.

Se puede afirmar, por tanto, sin incurrir en el propagandismo, que nuestro compromiso con el desarrollo interno del Estatuto y la ley municipal es claro y está cumplido. El Gobierno ha impulsado la revisión del marco jurídico “ad intram” y ha traído al Parlamento la ley que nos falta. Y la ha traído, además, después de un diálogo intenso con los propios ayuntamientos, con las aportaciones que éstos han podido hacer y con los amplios consensos alcanzados por el Ejecutivo con el ámbito municipal, a través de EUDEL.

Por eso, la tramitación de esta Ley ha experimentado demoras con respecto a las previsiones iniciales del Gobierno. Demoras que, además de justificables, son mínimas considerando que esta Ley ha tardado treinta años en remitirse, en tiempo y forma, al Parlamento Vasco. Y ha llegado de la mano del Gobierno socialista. Y considerando, igualmente, que tenemos un espacio de tiempo considerable para sacarla adelante, si existe realmente voluntad política para ello en los grupos de la oposición. La misma, al menos, que ha mostrado este Gobierno, que ha hecho de la aprobación de esta Ley una de las razones para agotar la legislatura.

Ha llegado el momento de que cada cual muestre las claras su compromiso, sin escudarse en eufemismos y excusas competenciales diversas; entre otras razones, porque el máximo órgano a este respecto (Comisión Arbitral) ya ha dictaminado que el proyecto de ley no invade competencias de las instituciones forales..

Si la mayoría así lo quiere, podemos aprobar esta ley en el Parlamento en un par de meses. Es sólo cuestión de voluntad política. Y, sobre todo, es hora de hablar claro. Nosotros lo hemos hecho y, además, lo hemos escrito.

El 1 de abril de 2009, nos comprometimos con el "Desarrollo interno del autogobierno, buscando el consenso interinstitucional para dotar a los Ayuntamientos de competencias claras y recursos financieros para garantizar la adecuada prestación de los servicios que la sociedad demanda. Para ello procederemos a la aprobación de la ley municipal". Pero lo relevante no es que esto lo escribiésemos nosotros, sino que este texto lleva la firma del PP, porque es parte del Acuerdo de Bases para el Cambio que llevó a Patxi López a la Lehendakaritza. Por tanto, cabe preguntar si el PP, además de querer cambiar de socios, ha cambiado de ideas en tan corto espacio de tiempo.

Y cabe preguntarse, igualmente, si el PNV sabrá estar a la altura de sus propios alcaldes y alcaldesas y de sus representantes en EUDEL, que, al igual que los alcaldes socialistas, han venido reclamando reiteradamente la aprobación de la Ley. Porque a todos, socialistas y nacionalistas, les urge disponer de competencias claras y de recursos para proporcionar los servicios que les reclaman sus vecinos.  


Publicado en El Mundo - País Vasco (20.05.12)

miércoles, 9 de mayo de 2012

Lo tuyo es lo de todos

Decían que hundiríamos al país. Decían que no acabaríamos con ETA, que nadie había podido hacerlo antes.  Decían que castigaríamos al euskera.Decían que duraríamos dos teleberris. Decían que en abril de este año entraríamos en bancarrota. Alguno llegó a decir que con nosotros en Ajuria-Enea, se secaría el Urumea y hasta el Athletic bajaría a Segunda... En fin.



Defiende lo tuyo. Que lo tuyo es lo de todos.


domingo, 6 de mayo de 2012

¿Qué fue primero, la gallina o el huevo?

La victoria en la segunda vuelta es lo que cuenta. Pero Hollande ya había obtenido una victoria magnífica en Francia cambiando la Historia de su país, puesto que el Presidente de la Republique en ejercicio jamás perdía en la primera vuelta.

Ante tamaña gesta, proliferan las voces que, apresuradas, afirman cuasi dogmáticamente que su victoria se debe a las propuestas de izquierdas que ha defendido el candidato del PSF. Y, efectivamente, las propuestas han sido muy avanzadas en muchos y muy variados terrenos.

Por ejemplo, ha pedido renegociar el tratado presupuestario y un nuevo pacto de gobernanza y crecimiento en el seno de la UE. Ha propuesto una línea de inversión en los barrios más pobres a través de una filial de la banca pública. Ha prometido subir los impuestos un 15% sobre beneficios, prohibir las "stock options" y crear una tasa sobre las transacciones financieras. Se ha comprometido a anular las exenciones fiscales a los franceses más ricos, a introducir un nuevo tramo del 45% a los que ganen más de 150.000 euros y un 75% para los que ganen más de un millón. Afirma que bajará el sueldo del Gobierno (-30%). Ha dicho que contratará en el próximo lustro 60.000 nuevos trabajadores en Educación. O ha prometido crear 500.000 contratos generacionales, además de aumentar los costes del despido colcetivo a empresas que obtengan beneficios e introducir el Diálogo Social en la Constitución. Ahí es nada!

Son propuestas progresistas, avanzadas. Son luces que pueden alumbrar el sombrío túnel que parecemos atravesar gran parte de los partidos socialdemócratas europeos, efectivamente. Pero, ¿el éxito se ha debido a las propuestas en exclusiva? ¿No lanzó muchas propuestas similares (y con más garbo) Ségoléne Royal hace 5 años? Además de las propuestas y la crisis económica que castiga gobiernos por doquier (especialmente de izquierdas), ¿no ha habido más factores que expliquen el éxito de Hollande?

Yo creo que ha habido algo más y, concretamente, en el PSF hicieron algo previo: una gran reforma interna. Hace tres años, todos los militantes socialistas franceses – y no por unanimidad, precisamente – decidieron hacer unas elecciones primarias abiertas a la ciudadanía progresista. Antes, en 2007, ya habían hecho primarias para los militantes, pero en 2009 la misma militancia consideró que toda la izquierda – incluidos los votantes – debían tener el derecho a elegir el candidato a la presidencia, renunciando a parte de sus derechos básicos como militantes.

La condición para participar – para cualquiera que quisiera participar, al margen de su condición de militante – era el pago de un euro y la firma de un documento en el que el participante se comprometía con los valores que defiende el PSF. Esto es algo que no entendían todos los militantes; no entendían el hecho de tener que pagar para tener el derecho al voto... pero de algún lugar había que sacar los dos millones de euros que costó la campaña interna. Sin embargo, los participantes no-militantes, lo entendieron perfectamente. Tanto, que muchos pagaban más de lo que era necesario. Y eso explica que se recaudara el doble de lo que costó la campaña interna: cuatro millones.

Pero la verdadera recaudación, en mi opinión, fue la participación. Cerca de tres millones de franceses participaron de alguna forma en las "primarias ciudadanas", y el PSF se hizo con más de 700.000 cuentas de correo interesadas en ser informadas de los pasos subsiguientes, contó con más de 250.000 ciudadanos que dieron sus números de teléfono para seguir participando... y todo con un número de militantes menor a los que tiene en España el PSOE. El PSF tenía unos 125.000 militantes al comenzar este proceso, pero fue una militancia rejuvenecida, que fue garante de la limpieza del proceso, que se sintió partícipe y, sobre todo, que palpó el sentir y conectó con las ideas de la ciudadanía progresista más allá de los muros del partido.

En mi opinión, este hecho, el de la extraordinaria permeabilidad con la sociedad que consiguió el PSF en el proceso de primarias abiertas, hizo que las propuestas – más o menos novedosas, más o menos repetidas en el proceso electoral de 2007 – fueran compartidas.

Cuando le explicaba todo esto a un amigo hace unos días, me respondió "pero, ¿qué fue primero, la gallina o el huevo?". Yo le respondí con otra de animales: "¿Qué va por delante, el carro o los bueyes?". Y es que considero que nadie sabe aún a ciencia cierta si en el PSOE debemos estarnos quietos, girar al este, al oeste o a la izquierda (previa definición de lo que significa hoy ser de izquierdas). Lo que sí sé es que la condición necesaria para saberlo es un nuevo PSOE, más abierto, más participativo, más moderno... Porque el carro (de las ideas) no anda solo, salvo que tenga buenos y nuevos bueyes (partido) delante que tiren de él. 


Artículo publicado el 7 de mayo de 2012 en Diario Noticias.