jueves, 17 de noviembre de 2011

Tecnócratas

Siempre he defendido que deben ser los mejores los que gobiernen. Y hay muchas cosas que deben ser bien gobernadas: las organizaciones sociales o empresariales, la universidad, las asociaciones vecinales, los partidos políticos... y, por supuesto, las instituciones democráticas. Pero, qué significa los mejores?

Pongamos por caso la universidad. Todos hemos tenido profesores sin cátedra a los que entendíamos bien y profesores muy laureados académicamente con los que sencillamente nos dormíamos. Y a la inversa. Cuál era el mejor?

O, por ejemplo, la ONG en la que uno es voluntario, seguro que ha sido gobernada por gente muy formada y por otra que no lo estaba tanto. Quién fue mejor gobernándola? Quién cuadraba al céntimo las cuentas o quien duplico el número de voluntarios?

Probablemente la virtud, como en casi todas las cosas, estará en el término medio. Así, los mejores cargos públicos serán aquellos que combinen una buena formación, con altas dosis de convicción en las ideas que representan. Y en mi opinión, tan importante es una condición como la otra.

Y es aquí donde empiezan mis dudas respecto de lo que se ha hecho en Italia. Por supuesto que me parece fantástico que quienes se vayana a hacer cargo del país tengan la formación y la experiencia profesional que atesoran los ministros que ayer fueron nombrados. Pero yo creo que, al margen de la operación de imagen que supone el calificarlos a todos ellos como tecnócratas y "no-políticos" (hoy se lleva decir que estorbamos), la cosa no funcionará, si, además no cumplen la segunda condición que mencionaba: la convicción en las ideas que representan. Y desde luego, si los tecnócratas son lo que la RAE dice que son, vamos apañados!
Tecnócrata. 2.com. Técnico o persona especializada en alguna materia de economía, administración, etc., que ejerce su cargo público con tendencia a hallar soluciones eficaces por encima de otras consideraciones ideológicas o políticas.

No es lo mismo defender unas ideas que otras. Porque, a diferencia de lo que se apresuraron a defender algunos en cuanto cayó el muro, yo pienso que hay ideas e ideologías diferentes y, por tanto, diferentes formas gobernar y de hacer política. Y tengo claro que sólo saldremos de esta con más política: en España, en Europa y a nivel global.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Precisamente, a los gobiernos socialistas se les ha denominado “pragmáticos”, un buen eufemismo para decir que sólo piden políticas de izquierdas cuando están en la oposición, y una vez llegados al poder…Los “tecnócratas” toman decisiones eficientes, pero pueden tener, como de hecho tienen, un prisma de izquierda o de derecha, liberal o conservador, Keynesiano o neoliberal, etc, etc, etc, porque para cada problema, siempre hay, al menos, dos diferentes maneras de resolverlo (aumentar la recaudación subiendo el tipo impositivo Vs bajar los tipos para que la economía acelere y haya más pagadores que compensen esa bajada). Lo que diferencia, claramente, a los políticos y a los tecnócratas es el POPULISMO. Un buen ejemplo ha sido el gobierno Zapatero, en el que Solbes (que no era un tecnócrata) lo pasó fatal para cuadrar las medidas políticas/populistas del gobierno con las posibilidades económicas reales del país. En España, los políticos se han dedicado a tomar decisiones con una visión no más allá de las próximas elecciones, por esa razón el gobierno del PP en plena bonanza económica por el alza del sector de la construcción no se preocupó de diversificar la economía, por eso históricamente en España la inversión en I+D+I ha sido paupérrima, por eso el gobierno Zapatero no ha dudado en aumentar el déficit más allá de los límites razonables para impulsar medidas como el “cheque bebé” que eran un auténtico despilfarro (se le pagaba lo mismo a una madre soltera sin recursos que a un oligarca forrado de pasta), y así sucesivamente.

Iñigo Arévalo dijo...

Lo que caracteriza a la tecnocracia es la tendencia a suplantar el poder político en vez de apoyarle con su asesoramiento. El tecnócrata aboga por que la decisión de tipo político y discrecional puede ser reemplazada por una decisión no discrecional. Es el reemplazo de la política por la ciencia de la producción, del “gobierno de los hombres” por “la administración de las cosas, la deshumanización de la política y la negación de la Democracia participativa tal como la entendemos.