martes, 27 de octubre de 2009

O cambiamos o nos cambian

"Ciertamente, aunque no todos los políticos son corruptos e indeseables, la densidad de los malos es tan alta que contamina al colectivo por completo, hasta el punto de que muchos ciudadanos piensa que los políticos y sus partidos son hoy el mayor drama de España, su mayor lastre y la peor amenaza ante el futuro."

Opiniones como ésta se pueden leer, entre otras, en la web votoenblanco.com. Aunque también últimamente uno podría llegar a la conclusión de que tales afirmaciones tienen bastante relación con la realidad puesto que podemos verlas todos los días en los medios de comunicación convencionales(Gürtel, CajaMadrid, Santa Coloma,...). Pienso, no obstante, que para hacer afirmaciones del tipo de las señaladas habría que poner algún dato encima de la mesa. Yo mantengo que mayoría no es corrupta e indeseable. Y yo mantengo que la mayoría, la que sostiene el sistema, la que pierde horas (y dinero) de trabajo y de familia en favor de la comunidad, ni siquiera gana para pagarse la gasolina que consume para trasladarse desde su casa hasta el Ayuntamiento del pueblo al que dedica gran parte de su vida.

No obstante, por ir a la "mamia" del asunto, conozco a unos cuantos de la especie y puedo afirmar que la preocupación es generalizada y la convicción profunda: "el cambio en la forma de hacer política es inevitable, o cambiamos o nos cambian". Esa sería la frase que mejor define el estado de opinión político. Y es verdad que da la sensación de que en las últimas décadas casi todo ha cambiado (la ciencia, la medicina, la empresa, etc...) mientras que parece que la política y sus estructuras permanecen inmutables.

Soy de los que piensa que debemos anticiparnos al futuro. Y, sin duda, los cambios han de pasar por democratizar la democracia y por dotar de más transparencia (o más información pública) a las decisiones. Hace falta una reforma del sistema de representación democrático para acortar la distancia entre representantes y representados; para acercar más la política a la ciudadanía; en definitiva, para entender otra forma de hacer la política. Y diría que precísamente quienes más creemos en la democracia representativa somos quienes más apostamos por su reforma. Somos muchos los que trabajaremos por ello en la medida de nuestras posibilidades y en nuestro ámbito de competencia: Euskadi.

Creo que hay oportunidades para hacerlo. Una de ellas será sin duda la ponencia que próximamente se constituirá en el Parlamento Vasco. Es pequeño, pero es un paso.

En cualquier caso, creo que la mayoría compartiréis que las reformas en el sistema o se hacen con el respaldo de una gran mayoría o no se harán. De modo que nos toca arrimar el hombro a todos y cada uno. A unos más que a otros, pero todos tenemos algo que hacer.

Hasta entonces, Forges es sabio...

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Dudo yo de que vayáis a cambiar en algo...

Yolanda dijo...

No puedo más que estar de acuerdo contigo, la cuestión es ¿cómo cambiamos, cómo se hace?

Óscar Rodríguez Vaz dijo...

Pues con paciencia, Yolanda, pero con mucha decisión. Gracias por los comentarios.