jueves, 27 de noviembre de 2008

... y la crisis llegó

Parecía que no, que nunca iba a llegar la crisis económica (la recesión) a Euskadi y ha llegado. Partiendo de una situación objetivamente mejor (Peso de la industria exportadora, adecuada formación profesional y el paraguas del Concierto) el Lehendakari y su vice se durmieron en los laureles.

"Estamos muy bien preparados", "esto no puede pasar aquí", "la crisis es inmobiliaria y aquí no se especula"... lo cierto es que se olvidaron que históricamente y por las características de nuestra economía, si las cosas le van bien a Europa, a España le va muy bien y a Euskadi ni te cuento; y viceversa, si a Europa le va mal, Euskadi las pasa canutas...
Por qué? Porque nuestras empresas son exportadoras y producen bienes de equipo (tornillos y tubos) o de consumo (Fagor) que son los últimos en caer pero los que peor lo pasan porque Euskadi, España y el resto del mundo deja de comprar coches, frigoríficos o los tornillos para hacer los coches.

Mientras tanto, el Kalendari nos presenta un delirante plan de inversiones: 12.000 millones de euros, todavía no sabemos en qué se quieren gastar ni de dónde iban a sacar el dinero. Tan delirante como irrealizable: si el presupuesto del GV ronda los 9.000 millones, cómo es posible gastarse un 133 % más en inversiones directas? Es como si Solbes dijera que se saca de la manga 500.000 millones de euros para inversiones (83 billones de pesetas). Bueno, ya sabemos que los vascos gestionamos mejor, pero tanto?

Por último, ánimo y un abrazo (para lo que pueda servir) a los trabajadores afectados por el Ere de Sidenor, a los trabajadores de Mercedes, a los que están temblando en Michelin o en el Duranguesado, a los trabajadores que palman dinero en Fagor, o al goteo de despedidos temporales en Jundiz.

Que esto pase pronto.

1 comentario:

Óscar Rodríguez Vaz dijo...

Me temo yo que algo más que ánimo y abrazos nos van a pedir... Se dice que llegaremos al 18% y creo que el sistema, tal y como está planteado, no aguanta algo así. Algo más hará falta, amigo.